El virus del papiloma humano (VPH) es muy común, se transmite fácilmente por vía sexual e infecta tanto a hombres como a mujeres.
Tanto el hombre como la mujer pueden ser portadores asintomáticos del virus durante un largo periodo de tiempo.
Es fundamental conocer al máximo el virus para poder prevenirlo o, en su defecto, controlarlo. |
Existen más de 100 tipos de VPH. En su mayoría, producen alteraciones benignas como es el caso de los que provocan la aparición de verrugas comunes en la piel.
Sin embargo, 15 tipos de VPH han sido identificados como causantes de la mayoría de lesiones precancerosas y cánceres del cuello uterino, y otros dos son responsables del 90% de las verrugas genitales (condilomas). Algunos de ellos también afectan a la vulva, la vagina y al ano, pudiendo ocasionar cánceres en estas zonas.
Actualmente se estima que ocho de cada diez mujeres que inician relaciones sexuales tienen el virus del papiloma humano (VPH) al año, y que el 70% de los hombres y las mujeres entrará en contacto con el virus durante su vida.
El VPH se puede transmitir fácilmente mediante contacto genital. No necesariamente tiene que existir una relación sexual completa para contagiarse, ya que tanto los virus del papiloma humano no dañinos como los ligados al cáncer se transmiten por contacto de piel a piel. Por esta razón el el uso rutinario de preservativo reduce, pero no impide totalmente, el riesgo de transmisión por VPH.
La edad precoz en el inicio de las relaciones sexuales, el elevado número de parejas y las relaciones con individuos de riesgo (con múltiples parejas o que ejerzan la prostitución) son factores claramente predisponentes a adquirir la infección. El tabaquismo y la no circuncisión en el varón son otros factores que facilitan la infección.
Aunque no existe tratamiento para la infección por el VPH, afortunadamente en el 80-90% de los casos el VPH, gracias al sistema inmunitario, desaparece sin consecuencias en un plazo de 18-24 meses desde el contagio.
A diferencia de muchos otros cánceres, el cáncer de cuello de útero no es hereditario. En la mayoría de los cánceres de cuello uterino y de sus lesiones precursoras se detecta la presencia del VPH, aunque no todas las infecciones por VPH producirán un cáncer.
Casi todas las lesiones premalignas del cuello de útero se pueden tratar con éxito, si se detectan a tiempo |
El cuello del útero (o cérvix) es el extremo inferior del útero que asoma por el fondo de la vagina. Su porción más distal se corresponde con la unión de dos tejidos que experimentan diversos cambios durante la vida de la mujer (pubertad, parto, o menopausia) y es en ella en la que se originan la mayoría de los cánceres de este órgano.
El cáncer de cuello de útero es un tumor originado a partir de una transformación maligna de sus células. A nivel mundial es el segundo cáncer más común en mujeres de 15 a 44 años. De todas formas, existen muchas diferencias respecto a países desarrollados y en vías de desarrollo. En los países desarrollados ocupa el 5º lugar en frecuencia, mientras que en los no desarrollados está en segundo lugar.
La presencia del VPH es necesaria pero no suficiente para el desarrollo de un cáncer de cérvix, ya que influyen otros cofactores como el tabaco, los anticonceptivos hormonales, la paridad, las coinfecciones, etc. Por tanto tan sólo un reducido grupo de mujeres con infección persistente por VPH presentan riesgo de desarrollar un cáncer de cérvix.
También debe tenerse en cuenta que el periodo entre la exposición al VPH y la aparición del cáncer es largo (10-15 años). Este proceso pasa por el desarrollo de lesiones precursoras lo que permite que pueden ser fácilmente identificadas y tratadas, con una probabilidad de curación de casi un 100% cuando se diagnostican tempranamente.
Está demostrado que en la actualidad, el mayor factor de riesgo para contraer cáncer de cuello uterino es no realizar un control ginecológico periódico con citología (8 de cada 10 cánceres se producen en mujeres sin cribado citológico).
La combinación del correcto control ginecológico periódico y la vacunación maximiza la eficacia de la de prevención precoz para combatir el cáncer de cuello de útero. |
Hoy en día se puede aplicar un programa de prevención precoz para prevenir esta patología. El programa se basa en dos tipos de prevención:
- Prevención primaria, consistente en evitar hábitos de riesgo (tabaquismo, el inicio precoz de las relaciones sexuales, la promiscuidad…) y en la administración de la vacuna contra el VPH.
- Prevención secundaria que se basa en un correcto control ginecológico periódico. Dado que la mayoría de pacientes con el virus del papiloma humano no presenta síntomas, su contagio puede pasar inadvertido. De ahí la importancia de que las mujeres se sometan a exploraciones ginecológicas y a citologías periódicas. Estos exámenes pueden facilitar la detección de cambios en las células (lesiones precursoras) antes de que la situación se agrave.
El origen vírico de la mayoría de casos de cáncer de cuello uterino ofrece la posibilidad de prevenir tanto el contagio del virus como las lesiones precursoras del cáncer, gracias a la vacuna frente al VPH, aunque debe recordarse que no es una vacuna contra el cáncer en sí mismo.
La vacuna es especialmente importante en los adolescentes, ya que éstos se pueden infectar cuando empiezan a ser sexualmente activos.
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La vacuna frente al VPH protege de la infección futura producida por los tipos de alto riesgo de VPH que pueden conducir al cáncer. Con la vacuna se inyectan unas partículas similares a los virus que producen una respuesta del sistema inmunitario, de tal manera que el cuerpo de la persona vacunada produce y acumula anticuerpos que pueden reconocer y atacar específicamente a esos tipos de los virus VPH.
La vacuna está recomendada en adolescentes de ambos sexos de 9 a 15 años de edad y en mujeres de 16-26 años preferentemente antes del inicio de las relaciones sexuales. Además, ya se dispone de datos preliminares de eficacia y seguridad en mujeres de 26-45 años de edad. Una vez se finalice el estudio en este grupo de mujeres se procederá a solicitar la ampliación de indicación a las autoridades competentes e incluso a la inclusión de los varones.
La pauta de vacunación es flexible siempre que se respete:
- Intervalo mínimo entre primera y segunda dosis de al menos un mes.
- Intervalo mínimo entre segunda y tercera dosis de al menos tres meses.
- Debe estar completada en el periodo de un año.
La pauta recomendada tras la primera dosis es revacunarse a los 2 y 6 meses.
La vía de administración es intramuscular, preferentemente en la en la parte superior del brazo (región deltoidea) o en la parte superior del glúteo (zona anterolateral).
Como efectos secundarios puede provocar enrojecimiento, molestias musculares leves o fiebre leve en un reducido porcentaje de casos.
Esta vacuna permite realizar una prevención previa al estadio en que las lesiones son detectadas por citología o biopsia. Sin embargo, la revisión ginecológica anual sigue siendo imprescindible para controlar la salud de las mujeres y en particular para detectar tipos de cáncer de cuello de útero no asociados a los tipos contra los que protege la vacuna. Es fundamental hacer hincapié en que la vacuna protege frente a los virus que son responsables del 70% de los cánceres de cuello de útero, por lo tanto es importante detectar mediante la citología una posible alteración atribuible a un tipo de virus no incluido en la vacuna.
¿Se puede administrar la vacuna a mujeres que hayan mantenido relaciones sexuales?
Los estudios parecen demostrar que el beneficio obtenido de la vacunación no se ve afectado por haber mantenido relaciones sexuales. La inmunización más potente parece obtenerse cuando no haya habido infección previa por alguno de los tipos VPH incluidos en la vacuna. Sin embargo, debe recordarse el hecho de haber mantenido relaciones sexuales no supone necesariamente haber estado infectado por el virus.
¿Es necesario conocer si se está infectado por el VPH para vacunarse?
No es necesario, la probabilidad de que una mujer esté simultáneamente infectada por los tipos incluidos en la vacuna es prácticamente nula, por lo que siempre habrá un potencial preventivo de la vacuna en personas ya infectadas.
¿Se puede vacunar una mujer con citología anormal?
Sí. No obstante, debe saberse que la vacuna no ha demostrado eficacia terapéutica, por lo que con la vacunación podrá protegerse frente a futuras lesiones que puedan ocasionarse por nuevas infecciones, pero no frente a las alteraciones que ya se padecen.
¿Se puede vacunar una mujer con verrugas genitales?
Sí, ya que uno de los dos tipos de vacunas existentes también protege frente a las verrugas genitales (condilomas). Sin embargo debe saberse que la vacuna no ha demostrado eficacia terapéutica, por lo que con la vacunación podrá protegerse frente a futuras verrugas que puedan ocasionarse por nuevas infecciones, pero no frente a las verrugas que ya se padecen.
¿Se puede vacunar una mujer con algún tipo infección aguda, como gripe, gastroenteritis viral, varicela, etc.?
Como ocurre con cualquier otra vacuna, quien padece una enfermedad aguda que curse con fiebre debe posponer la vacunación hasta su recuperación.
¿Debe posponer la vacunación una mujer con un resfriado o una infección leve de las vías respiratorias)?
La presencia de una infección leve del tracto respiratorio superior no precisa retrasar la vacunación, aún cuando se acompañe de fiebre leve.
¿Se pude vacunar una mujer inmunocomprometida?
No existen datos del uso en mujeres con respuesta inmune alterada. Al tratarse de una vacuna no infecciosa, puede ser administrada a personas con inmunosupresión como consecuencia de una enfermedad o medicación. Sin embargo la respuesta inmune y la eficacia de la vacuna puede ser menor en este grupo respecto a las conseguidas en los inmunocompetentes. En estos casos el médico debe siempre evaluar la relación beneficio/riesgo.
¿Puede vacunarse una mujer embarazada?
Los datos de los que se dispone de la vacuna administrada durante el embarazo no sugieren ningún problema de seguridad. Sin embargo, estos datos son insuficientes para recomendar el uso durante el embarazo. La vacunación por tanto se debe posponer hasta después del parto.
¿Se puede administrar la vacuna durante la lactancia?
Sí, las mujeres en periodo de lactancia pueden vacunarse.
¿Se puede administrar la vacuna a mujeres que utilizan anticonceptivos hormonales?
Sí, el uso de anticonceptivos hormonales no parece afectar a la inmunidad conferida por la vacuna.
¿Qué mujeres no deben recibir la vacuna?
No deben vacunarse aquellas mujeres con hipersensibilidad a alguno de los componentes de las diferentes vacunas. Aquellas personas que presenten síntomas indicativos de hipersensibilidad después de recibir una dosis de una de las vacunas no deben recibir más dosis.
¿Puede administrarse simultáneamente con otras vacunas?
Sí, existen estudios que lo corroboran. En este caso, las dos vacunas deben ser administradas en lugares anatómicos diferentes.
- Revisión ginecológica
-Citología