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Reproducción asistida


Infertilidad: tenemos un problema


La fecundación natural y espontánea no siempre es infalible. A veces ni siquiera es posible por motivos fisiológicos o médicos, o por razones de orientación sexual.

En nuestra sociedad, muchos factores ambientales y ligados con el estilo de vida afectan la capacidad reproductiva de mujeres y hombres, como la tendencia a retrasar el momento de tener hijos o el deterioro del semen por efecto de los tóxicos medioambientales. También son relevantes los distintos periodos fértiles del hombre y la mujer. Cuando una mujer, o una pareja, decide procrear y no lo consigue, afronta una nueva decisión: ¿reproducción asistida?


Un deseo: la maternidad. Un problema: la infertilidad. Pruebas para un diagnóstico. Un tratamiento. Un proceso.

Lo primero: encontrar las causas del problema


Asumir la situación es indispensable para la pareja. En la primera visita deben explicarle al médico todos los detalles, cosa que no siempre es fácil. Pero, al otro lado, se van a encontrar con un gran apoyo: los expertos en reproducción asistida conocen las angustias de las parejas y saben cómo ayudarles a afrontarlas. Para empezar, el médico debe intentar discernir la posible causa de infertilidad. A la mujer se le encargan una serie de pruebas: un análisis de sangre para conocer su estado hormonal; una revisión de los ciclos menstruales para determinar si son regulares; una ecografía para comprobar el estado de los ovarios; y una radiografía de contraste para establecer la permeabilidad de las trompas.Al hombre se le practica un seminograma para estudiar la cantidad y calidad de los espermatozoides. En algunos casos, pueden proponerse otras pruebas complementarias, como la biopsia testicular, para estudiar cómo se forman los espermatozoides, o la meiosis en semen y el control FISH, que estudian sus cromosomas.

Las causas más frecuentes de infertilidad femenina y masculina son problemas de obstrucción de las trompas, deterioro del semen, trastornos de la ovulación y factores ligados al estilo de vida actual, como el aplazamiento de la maternidad. Un caso aparte es el de los “abortos de repetición”. Afectan a parejas que, por alteraciones cromosómicas o alguna causa genética, logran el embarazo pero sufren sucesivos abortos. Es precisamente en esta situación cuando la pareja necesita más apoyo psicológico y sensibilidad por parte de los profesionales. Pese a lo mucho que se investiga, todavía no es posible resolver el 100% de los casos.


La inseminación artificial


Consiste en depositar los espermatozoides con un catéter muy fino directamente en el útero de la mujer para que allí se produzca “espontáneamente” la fecundación. Previamente, debe llevarse a cabo un estricto control del ciclo que permita programar la inseminación justo en el momento exacto en que se produce la ovulación.

En algunos casos, cuando la producción de óvulos en la mujer no es suficiente, ésta debe someterse previamente a un proceso de estimulación ovárica. Una vez programada la inseminación, se recoge la muestra de semen del hombre o se prepara la del donante.


El banco de semen y los donantes


Se acude a un banco de semen cuando no existe el elemento masculino de la pareja o, si lo hay, cuando no se puede usar su semen. Los donantes se someten a un estudio médico exhaustivo para ser aceptados y sus muestras se congelan, tomando nota de sus parámetros físicos básicos.

Posteriormente, el proceso de selección y adjudicación es totalmente anónimo y lo realiza el equipo del banco de semen. Cuando existe pareja masculina, se programa una entrevista con él para escoger a un donante que tenga el mismo grupo sanguíneo y las mismas características físicas: raza, altura o talla, color de los ojos, piel, color del cabello… Si se trata de mujeres sin pareja masculina, sólo se tiene en cuenta que el grupo sanguíneo sea compatible. En el caso de donantes de ovocitos, de nuevo se tiene en cuenta el parecido físico con la mujer receptora.


La fecundación in vitro FIV


Normalmente, un ovario produce un óvulo al mes pero, cuando por causas de infertilidad esto no es así, o bien se va a practicar una fecundación in vitro, es necesario someter a la mujer a estimulación hormonal para que los ovarios produzcan más óvulos de los habituales.

La mujer debe tomar hormonas que preparan el endometrio para la implantación de los embriones o para la inseminación. Y debe inyectarse otro tipo de hormonas que provocarán que sus ovarios trabajen más. Este proceso lo realiza sola en casa y siempre a la misma hora. El médico irá controlando mediante ecografías el crecimiento de los folículos, las bolsas de las que surgen los óvulos.

Cuando los óvulos están maduros, se inyecta a la mujer, en un centro médico, la hormona que provocará la ovulación. Debe ser justo 36 horas antes de la punción en la que se extraerán todos los folículos. Esta pequeña intervención con sedación no necesita hospitalización pero sí reposo en casa.

El proceso de fecundación in vitro propicia el encuentro de los espermatozoides y el óvulo en el laboratorio.

Después de haber extraído los óvulos y recogido la muestra de semen, en el laboratorio se unen ambos en una cubeta esperando que se produzca la fecundación de la forma “habitual”.

Cuando el espermatozoide no fecunda al óvulo, se debe intervenir con la técnica de microinyección espermática. Ésta consiste en escoger un espermatozoide e introducirlo con una microaguja en el óvulo.

Unos dos días después, se han obtenido los embriones y están a punto para su implantación en el útero de la mujer. Este proceso se conoce como transferencia embrionaria ecoguiada y permite colocar uno o más embriones directamente en el útero, mediante control ecográfico. Se trata de un proceso delicado pero sencillo y no necesita sedación.

Sólo queda esperar a que alguno de los embriones transferidos se implante.

El desarrollo de la reproducción asistida ha dado lugar a algunas tecnologías derivadas.


El diagnóstico genético pre-implantacional
El diagnóstico genético preimplantacional puede aplicarse en parejas portadoras de enfermedades genéticas con el fin de evitar la transmisión de la patología a su descendencia y en parejas estériles procedentes de programas de fecundación in vitro (FIV) o mujeres con historia de abortos recurrentes.

La congelación de embriones
Si tras el proceso de estimulación ovárica y fecundación in vitro no se implantan todos los embriones conseguidos, éstos se pueden congelar para futuros procesos de fecundación de la misma pareja o para donación.

La Criopreservación de tejido ovárico
Cuando existe un riesgo de esterilidad en la mujer por tratamientos de quimioterapia y radioterapia, es posible solicitar la congelación de parte de su tejido ovárico antes de iniciar el tratamiento. Esto le da opciones de recuperar la fertilidad una vez superada la enfermedad.

La Donación de ovocitos
Aunque es menos conocida que la donación de semen, existe también la donación de ovocitos. Supone una solución para las mujeres que no producen óvulos fértiles.
Para poder llevar a cabo esta técnica es muy importante concienciar al público en general para conseguir donantes. Para ser donante hay que cumplir una serie de características, por lo que previamente a iniciar el proceso se debe realizar una entrevista en la que se explica cómo funciona todo el proceso y se aclaran todas las dudas que se planteen.


La Maduración de ovocitos in Vitro
Esta técnica sustituye el tratamiento hormonal que provoca la estimulación ovárica de la mujer, ya que el proceso e maduración se realiza en el laboratorio, con ovocitos extraídos antes de madurar. Aunque esta técnica no es la óptima para todos los casos puede ser un tratamiento de gran interés para las mujeres con síndrome de ovarios poliquísticos u otros trastornos endocrinos relacionados con la reproducción.



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