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No existe una edad concreta para empezar a visitar al ginecólogo. En una adolescente, la visita ginecológica servirá para comprobar la normalidad del ciclo menstrual y de los órganos genitales, para dar normas sobre higiene menstrual, aclarar dudas sobre sexualidad e informar sobre anticoncepción y prevención de infecciones de transmisión sexual, haciendo especial énfasis en el preservativo. Son también motivo de consulta la pubertad precoz o tardía, los trastornos mamarios o signos de hiperandrogenismo (acné importante, hirsutismo). A las mujeres ya sexualmente activas, se les realiza además la prueba de la citología cervicovaginal como diagnóstico precoz del cáncer del cuello del útero. Si se mantienen relaciones sexuales es necesario acudir cada año. También hay que ir en caso de problemas ginecológicos o de dudas que deseen plantearse.
En qué consiste una revisión ginecológica
No causa dolor; como mucho, incomodidad o cierta vergüenza. En la revisión te harán una serie de preguntas para conocer tu historial médico y explorarán tus mamas y tu vulva. Si has mantenido relaciones sexuales habrá que realizarte una citología (para la prevención de cáncer del cuello del útero y de ciertas infecciones ginecológicas), así como un tacto vaginal.
- Citología: Para la toma de la muestra se utiliza un espéculo, un separador de las paredes vaginales que permite al ginecólogo observar el cuello del útero.
- El tacto vaginal: Sirve para valorar la normalidad del útero y de los ovarios.
El médico introduce los dedos en la vagina y con la otra mano palpa tu abdomen para determinar si hay algún aumento de tamaño en el útero o los ovarios.
- Cómo se va al ginecólogo: Puedes contactar con el ginecólogo a través de tu mutualidad sanitaria o seguro médico, o a través de tu ambulatorio de la Seguridad Social. Si no tienes ninguna mutualidad ni Seguridad Social, alguna amiga o familiar puede indicarte alguno de su confianza.
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