El posparto

 

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Posparto, puerperio o cuarentena


Va a ser en este periodo donde la pareja  descubrirá que ser madre y padre es una de las cosas más hermosas.

Sin embargo aunque sea un tópico, es muy cierto que  la llegada de un hijo nos va a cambiar la vida.

Una nueva etapa de la vida ha empezado y tendremos que aprender a vivirla y disfrutarla ...., como todas las anteriores.


Se llama así al periodo comprendido desde que finaliza el parto y hasta transcurridas aproximadamente 6 semanas. En él, el organismo va a recuperarse rápidamente a su estado anterior.

Si la mujer no lacta, la menstruación suele reaparecer al final de este periodo. Si se instaura lactancia materna, los genitales involucionarán a su tamaño anterior pero no recuperará su función hormonal y fértil hasta que la lactancia se dé por concluida. 

Etapas del puerperio

  •     Puerperio o posparto inmediato

    Comprende las primeras 2 horas tras el parto. Se realiza una vigilancia intensiva de la madre, pues tras el intenso esfuerzo muscular suele hallarse fatigada y con un gran cansancio. 

  •     Estancia en clínica (primeros 3 a 5 días)

    En un parto vía vaginal sin problemas la madre y el bebé podrán volver a casa entre las 48 y a las 72 horas después del nacimiento. Si se ha practicado una cesárea, son necesarios 2 días más para recuperarse lo suficientemente para ser autónoma.

  •     Regreso a casa

    Los primeros días van a ser emocionantes, pero al mismo tiempo pueden ser un poco frustrantes...

Al llegar a casa, paralelamente a la euforia que puede aparecer, también la madre puede sentir cierta angustia de sentirse sola con el bebé. El descanso y algo de ayuda van a ser dos factores muy importantes en este periodo.

Todo va a cambiar, durante los primeros días la vida gira alrededor de pañales, tetadas, llantos y falta de sueño.

Pero un día la madre podrá respirar más tranquila y será entonces cuando sentirá la necesidad de redescubrir su cuerpo y su imagen y también de recuperar a su pareja como compañero además de como padre.

El papel del entorno


Para evitar cualquier conflicto entre la pareja, con el entorno e incluso entre padre e hijo se necesitan altas dosis de comprensión y tolerancia.


El padre

Un hombre también puede sentir los mismos sentimientos contradictorios acerca de su paternidad que siente una mujer. Sus necesidades, sentimientos y pequeños problemas no siempre reciben la atención merecida. Aunque participe de los cuidados del bebé, lo que le favorecerá su unión y vínculo, es testigo silencioso de la profunda intimidad que hay entre su mujer y su hijo, y no le queda más remedio que aceptar esta situación.

Puede en estos momentos sentirse excluido y hallarse en una posición difícil. Al hombre se le pide que sea comprensivo, que esté disponible y que desaparezca a ratos. La mujer fácilmente puede volverse un poco intolerante, y sin querer impedir que él desarrolle su paternidad.

Para el padre es muy importante imponerse pues tiene que ocupar su lugar entre madre e hijo. Tiene que actuar de mediador para que la relación madre-hijo evolucione. Intuitivamente la mayoría de mujeres respetan ese lugar pero algunas sin querer pueden retrasar una situación que ha de tener lugar y es que el padre y el bebé también tienen que aprender a conocerse.

La llegada de un hijo es un periodo crítico. Hay que resolver los propios conflictos, poner en orden las propias emociones, madurar y evolucionar, respetar las reacciones del “otro” sin buscar “seres perfectos” que reaccionen como nosotros queremos en cada momento.

Si se consigue madurar juntos en este periodo, las relaciones entre la pareja y con el entorno se fortalecerán.

La familia: abuelos y hermanos

No todos los abuelos van a tener las mismas respuestas. Algunos seguirán manteniéndose al margen de la madre que ha dado a luz, pero si existe una buena relación siempre su contacto será positivo y útil.

Si hay hermanos mayores, éstos pueden tener sentimientos de celos y/o inseguridad ante la llegada de un nuevo miembro de la familia. Tratarán de llamar la atención; mostrarán algo de agresividad. No hay duda que de que siempre serán unos momentos duros. Será muy importante que vayan al hospital a conocer a su nuevo hermano. Necesitan verlo.

Cada nuevo nacimiento obliga a todos a aprender a compartir. Para evitar conflictos los padres han de continuar su vida de pareja no centrándose sólo en el recién nacido. También es un buen momento para que el padre refuerce la relación con los hermanos mayores.

La vuelta a la normalidad


Los 9 meses de embarazo quedan muy lejos en la vuelta a casa.

El parto ahora se recuerda como un momento de gran emoción que dejó una profunda huella.

Nuestro hijo ya está aquí,  es el centro de todo y todo gira a su alrededor.


Se deben tener en cuenta algunos aspectos importantes sobre la vuelta progresiva a la normalidad.

Señales de alerta

Este periodo se caracteriza por la predisposición a cualquier infección (mastitis, cistitis, endometritis, etc.). Al esfuerzo del parto se sumarán la anemia y la bajada de hierro que ocurre a lo largo del embarazo.

Si aparece cualquiera de estos síntomas hay que ponerse en contacto con el equipo médico.

  •     Fiebre superior 38º C.
  •     Náuseas y vómitos.
  •     Dolor al orinar y/o quemazón.
  •     Dolor en piernas.
  •     Dolor torácico y tos.
  •     Dolor en episiotomía, herida de la cesárea o hemorroides.

Cambios corporales

El útero, que pesa al final del embarazo casi 1 kilogramo, va a recuperar en 10 días su tamaño y peso habitual (70 gramos). Los loquios son las pérdidas que provienen de la cicatriz de la placenta y duran de 3 a 6 semanas.

Debido a la posibilidad de que ello suponga una vía de entrada de infecciones, se extremará la higiene diaria (ducha y bidet) y se evitarán los baños, las relaciones sexuales y el uso de tampones hasta que las pérdidas cesen.

Si no hay lactancia materna, la menstruación reaparecerá alrededor del mes del parto.

Durante la primera semana se perderán de 6 a 8 kilogramos. Las hemorroides, varices de las piernas y el dolor de espalda irán mejorando poco a poco.

Nutrición y dieta

La alimentación ha de seguir siendo lo más equilibrada que se pueda. Tras la primera menstruación se producirá una pérdida más acentuada de peso.

Si la madre no lacta, se puede empezar un régimen progresivo de adelgazamiento. Si la madre lacta, necesita unas 600 kcal extras diarias y las necesidades de vitaminas y minerales van a ser similares a las del embarazo.

Cambios emocionales

Los cambios hormonales y sobre todo el cambio psicológico hacen que las nuevas madres tengan un estado anímico variable e incluso decaído.

Las madres adoptivas también sufren la depresión del tercer día y las madres de prematuros cuando el bebé ya está en casa. La depresión del tercer día es la más frecuente, y el 80% de las mujeres la presentan. Si esa depresión se acentúa y empeora, puede sobrevenir la llamada depresión puerperal, que suele precisar tratamiento.

En algunas ocasiones el nivel de estrés es tan elevado que podría aparecer, en personas predispuestas, una psicosis puerperal.

Ejercicio y deporte

Antes de iniciar el fortalecimiento de los abdominales ha de haberse fortalecido la musculatura del suelo pélvico. Iniciada precozmente, la rehabilitación en el posparto puede prevenir la aparición de trastornos más importantes en el suelo pélvico. Esta recuperación consiste en que la mujer integre la musculatura del suelo pélvico dentro de su esquema corporal e intente percibir sus esfínteres y músculos perineales volviendo a adquirir, poco a poco, la tonicidad de sus músculos.

Cuando cesen los “loquios”, nadar o caminar ayudarán a mejorar la circulación muy pronto. Para volver a practicar la mayoría de deportes, se aconseja esperar a finalizar la lactancia y si no se lacta, esperar unos 3 meses para que el suelo pélvico y la espalda estén algo recuperados y fortalecidos.

No hay que tener nunca prisa para recuperar la figura; es normal que los primeros días la madre se sienta gorda, con senos hinchados y vientre blando y abultado. El cuerpo necesitará de 3 a 6 meses para estar de nuevo en forma.

Trabajo. Baja maternal

Es normal en este periodo no poder con todo el trabajo de una casa sola. Habrá que organizar previamente las cosas y contar con ayuda como mínimo el primer mes.

En el propio hospital el padre recibirá un informe del parto para tramitar la baja maternal.

La baja maternal hace referencia al período de descanso al que tienen derecho los trabajadores que van a ser padres. En España pueden disfrutar de 16 semanas de baja, ampliables en caso de parto múltiple a 2 semanas más por cada hijo a partir del segundo.

La madre es quien elige cómo distribuir ese período, antes o después del parto, pero como mínimo 6 de las 16 semanas de descanso las ha de disfrutar obligatoriamente ella después del parto. Las otras 10 pueden repartirse, si se desea, entre la madre y el padre de forma simultánea o consecutiva, sin olvidar que no son 10 semanas para cada uno sino 10 entre los dos.

Los períodos citados pueden disfrutarse en régimen de jornada completa, pero también a tiempo parcial, siempre que el empresario esté de acuerdo o el trabajador tenga derecho a ello porque así lo establece el convenio de su sector.

Después de la baja materna, en España, los trabajadores con niños pequeños gozan de algunas ventajas (reducción de jornada, excedencias...) que les ayudan a hacer compatibles la vida familiar y laboral. La mayoría de estos derechos figuran en el Estatuto de los Trabajadores y sus sucesivas modificaciones como, por ejemplo, la Ley de Igualdad de marzo de 2007, pero también conviene consultar el convenio colectivo de la empresa o el sector laboral al que pertenece la empresa, porque a veces incluyen mejoras.

La sexualidad

Las dificultades al reanudar las relaciones sexuales son frecuentes pero transitorias. Hay que darse tiempo; el bebé tan sólo ha de ser un obstáculo en términos de disponibilidad horaria.

Puede existir mayor sequedad y dolor en el coito por falta hormonal durante la lactancia. Se le conoce con el nombre de “vulvitis de la nodriza”. Esta dispareunia o “dolor al coito” desaparece con el uso de cremas hormonales y por supuesto al dejar la lactancia.

Nuestra cultura occidental crea estereotipos, que llegan a hacer pensar que la sexualidad sólo tiene un ritmo durante toda la vida y una sola forma de satisfacción (genital) y que vamos a ser evaluados según estos criterios.

La vida tiene muchas dimensiones y la sexualidad se puede expresar y disfrutar de muchas maneras. Nunca se tendría que vivir la maternidad como una época que deba ser sexualmente inactiva.

Visita al médico


Al salir de la clínica el equipo médico dará instrucciones sobre higiene, sexualidad, alimentación, y recomendará seguir con los suplementos de vitaminas y minerales que sean necesarios.


A las 6 semanas es cuando se debe acudir a una cita posparto en función del tipo de parto que hayamos tenido. En esa visita se revisarán mamas, el suelo pélvico, etc. y se dialogará con la pareja sobre conveniencia de comenzar algún método anticonceptivo. A partir de esta visita, será necesario acudir regularmente a los chequeos anuales.

Anticoncepción

En el periodo que sigue al posparto, el método anticonceptivo que se pueda utilizar; dependerá de si hay lactancia materna o artificial.

Si la lactancia es artificial, la menstruación suele aparecer pronto y se puede utilizar cualquier método anticonceptivo (hormonal, barrera, mecánico, natural, etc.).

Si la lactancia es materna, puede que la menstruación tarde 3 ó 6 meses en aparecer y, aunque poco probable, el riesgo de embarazo en este periodo sin reglas es de un 2%. El médico orientará sobre el método más adecuado de anticoncepción atendiendo a diferentes condiciones, como el deseo de volver a tener otro hijo, las características de las reglas antes del embarazo, etc.

La alimentación del bebé


No hay leche materna de mala calidad. Muy pocas veces la lactancia materna está contraindicada.

El arte de amamantar se aprende con el tiempo.

Puede darse pecho días, meses o hasta un año.


Lactancia materna

No hay duda de que es el alimento fisiológico ideal. La leche materna es más digestiva y asimilable. Cubre todas las necesidades del bebé y siempre está disponible y a buena temperatura.

Lactancia con biberón

Se trata de una elección personal. Es absurdo pensar que este modo de alimentación constituye un “fracaso del otro”. Aunque existe mucha presión familiar, cultural e incluso institucional, las ventajas e inconvenientes de cada modo de alimentación se han de valorar en cada caso.

El destete

Es el inicio de una separación anunciada. El abandono de la lactancia materna se debe realizar de forma progresiva y con una planificación anticipada. Para dejar la lactancia materna, se debe empezar quitando una toma y sustituyéndola por leche artificial. A medida que el bebé y la madre se vayan adaptando a la respuesta del pecho, se podrá ir retirando otra toma, siempre de forma alternada para facilitar la adaptación de ambos a la nueva situación. 

Complicaciones del posparto


Al igual que sucede con el parto, las hemorragias y las infecciones constituyen las principales complicaciones que pueden aparecer en el posparto.


Las hemorragias suelen acontecer en el posparto inmediato y generalmente pueden resolverse mediante la administración de fármacos. En ocasiones requieren de tratamiento quirúrgico y en contados casos incluso pueden requerir la extirpación del útero. La disponibilidad de un banco de sangre permite minimizar los riesgos que pueden derivarse de una hemorragia obstétrica.

Las infecciones suelen presentarse a los 4 o 5 días del parto o cesárea y pueden afectar a las heridas, ya sea la episiotomía o la herida de cesárea, al útero (metritis), las mamas (mastitis) o la orina (cistitis o pielonefritis). Un diagnóstico precoz y específico y el adecuado tratamiento antibiótico resultan de gran importancia para que las infecciones respondan rápidamente al tratamiento y no tengan consecuencias.

Durante el periodo puerperal también puede aparecer un cuadro de depresión posparto que en ocasiones requiere de la ayuda de un especialista para su tratamiento y superación.

Otra complicación menos frecuente pero que puede poner en peligro la vida materna es el tromboembolismo venoso. El riesgo aumenta en las mujeres sometidas a una cesárea y en aquellas que padecen trastornos de la coagulación, en las que están indicadas la aplicación de medidas preventivas como puede ser la administración de heparina.

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