Cuándo hacerla, en qué consiste y por qué vale la pena dar el paso
La primera visita al ginecólogo suele despertar dudas en las chicas jóvenes, entre otras razones porque les preocupa no saber “qué decir” o que el médico les haga preguntas que les resulten algo incómodas. Y, por supuesto, el quid de la cuestión: ¿me van a mirar ahí sí o sí?
La realidad es mucho más sencilla. Hay que pensar que se trata de una consulta médica necesaria para cuidar de la salud sexual y reproductiva. Es una parte tan importante como cualquier otra, por lo que debemos tratar el tema con naturalidad.
De todos modos, es normal que tengan dudas o que, de entrada, “no les entusiasme”. Al fin y al cabo, se trata de hablar de su salud íntima de forma profesional con alguien que no conocen. Por eso es fundamental que esta primera visita la hagan en una consulta de Ginecología especializada en atender a mujeres jóvenes, como la que ofrecemos en Dexeus Mujer, cuyo equipo está habituado a hablar con ellas y conoce mucho mejor cuáles son sus intereses y preocupaciones.
Si tienes una hija adolescente y te has planteado este tema alguna vez, es recomendable dar el paso de proponérselo o, al menos, comentarle que tiene esta opción. Piensa que la consulta no solo sirve para revisar la salud, sino también para abrir un espacio de confianza en el que las adolescentes puedan resolver preguntas que quizá no se atreven a plantear en casa. Pero, como ella, es probable que tú también tengas dudas y te preguntes ¿cuándo es el momento adecuado? ¿en qué consiste esa primera visita? ¿qué le van a preguntar? Si no es menor, ¿debo acompañarla o dejarla a solas?
La Dra. Elena Moretti, de la Unidad de Ginecología de la Infancia y la Adolescencia de Dexeus Mujer responde a todas estas dudas en este post.
¿Cuándo conviene hacer la primera visita?
No hay una edad exacta, pero muchos profesionales recomiendan una primera toma de contacto entre los 13 y los 15 años, o antes si aparece alguna molestia, reglas muy dolorosas o dudas importantes. También es útil cuando llega la primera menstruación o si los ciclos son muy irregulares. En esta etapa, más que “revisar”, se trata de acompañar y ofrecer información fiable sobre el cuerpo, la menstruación y los cambios propios de la adolescencia. Otra razón para hacer una primera visita es el inicio de las relaciones sexuales. En estos casos es fundamental.
¿En qué casos se aconseja?
Hay muchas razones que justifican una primera visita, como tener ciclos menstruales irregulares, dolor de regla durante o fuera del período, sangrado muy abundante o muy escaso, flujo vaginal diferente al habitual, picores o irritación en la zona genital. Los trastornos típicos de esta edad, como el exceso de acné o de vello -que se deben a una inmadurez hormonal- también deben ser consultados. De hecho, un 40% de las visitas que recibimos en nuestro Servicio están relacionadas con alguno de estos problemas. Asimismo, el inicio del desarrollo puberal a edades muy tempranas o la falta de desarrollo puberal a partir de los 14 años también son razones para hacer una consulta.
¿Qué se hace en esa primera consulta?
La primera visita suele ser sencilla y nada invasiva. Lo habitual es hablar sobre la menstruación, la higiene íntima, molestias, los cambios corporales o cualquier preocupación. También se revisa la historia médica: alergias, medicación, antecedentes familiares de algún problema ginecológico…
La exploración física básica solo se realiza si es necesaria. Las exploraciones no se realizan de forma rutinaria en chicas jóvenes. Y de hecho en esta primera visita no se suele hacer nunca. El objetivo es que la adolescente entienda su cuerpo y se sienta acompañada, no examinada.
¿Se puede pedir visita solo para que te informen de anticoncepción?
Claro, y es muy recomendable. Sobre todo si tenemos en cuenta que en España, y según los datos de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), la edad media a las que las jóvenes tienen su primera relación sexual es a los 16,37 años.
¿Y qué puede preguntar ella?
Todo lo que necesite. Desde dudas sobre la menstruación hasta molestias, cambios corporales o inquietudes sobre su salud íntima. También puede pedir información sobre temas que quizá le cuesta comentar en casa. En general, sexualidad, anticonceptivos, riesgo de embarazo, irregularidades menstruales o infecciones de transmisión sexual (ITS) son algunos de los temas que a esta edad más les pueden interesar.
Nosotras también les ofrecemos información útil sobre:
- Cómo funciona su ciclo.
- Qué es normal y qué no.
- Dolor menstrual y cómo manejarlo.
- Salud íntima y autocuidados.
Y, si lo necesita, información sobre sexualidad o métodos anticonceptivos desde un enfoque educativo y de salud.
¿Y las madres? ¿Es mejor entrar o no entrar?
Aquí está una parte importante del proceso. Muchas chicas se sienten más tranquilas si su madre entra con ellas al principio, aunque pueden venir acompañadas de otras personas: una amiga, una hermana, la abuela, incluso el padre. Pero también es fundamental reservar un espacio en el que puedan estar a solas un rato con el profesional, para que pueda preguntar lo que deseen con libertad.
Hay algunas madres que se sorprenden de que les inviten a “salir”, pero no se trata de excluirlas, simplemente permite que la adolescente pueda hablar con libertad. “Por nuestra experiencia sabemos que son muy sinceras, porque son conscientes de que es un espacio privado y de confianza para ellas y una buena oportunidad para que puedan resolver cuestiones que les interesan o les preocupan, de sexualidad o de anticoncepción, que, probablemente, no deseen exponer delante de su madre u otras personas”, explica la Dra. Moretti. Además, es importante informarles de que, a partir de los 16 años pueden visitarse solas, ya que se considera mayoría de edad sanitaria. “También podemos hablarle de la importancia de la prevención de infecciones de transmisión sexual, de que las relaciones sexuales deben ser siempre consentidas, y aclarar de que si hay algo que les preocupa que lo consulten, que no se lo guarden”, añade.
“win-win”: por qué es muy recomendable dar el paso
Hablar de la salud sexual y reproductiva con tu hija de forma abierta y ofrecerle recursos es también una manera de normalizar muchos temas de los que no siempre se habla con naturalidad, así como de reforzar la complicidad y la confianza mutua. Además, aceptar hacer esta visita es un acto de madurez y responsabilidad por parte de tu hija.
Para ella supone acceso a atención personalizada, información de calidad y un paso adelante para aprender a cuidar de su cuerpo y sentirse más autónoma.
Para ti, implica “soltar” parte del peso de la responsabilidad y ganar tranquilidad, sabiendo que cuenta con el apoyo de un profesional de referencia y confianza en este ámbito cuando lo necesite.
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Si quieres contactar con nuestro Servicio de Ginecología de la Infancia y la Adolescencia, puedes hacerlo a través del espacio DXS de nuestra web: DXS Life.
Si tienes entre 16 y 25 años y quieres hacerte una revisión ginecológica, infórmate sobre la visita aquí.

