En junio ya se respira el ambiente de verano, los días se alargan, y apetece tomar alimentos más ligeros y refrescantes, como ensaladas. Así que, ¿por qué no prepararte una ensalada de fruta? Las frutas son hidratantes, ricas en vitaminas y minerales, contienen fibra, aportan energía de forma rápida y ejercen una acción reparadora y rejuvenecedora a nivel celular. El único secreto es saber cómo combinarlas. Para ello es importante tener en cuenta si son ácidas, como las fresas, los frutos rojos, los cítricos y la piña, semiácidas, como la ciruela, el kiwi, las uvas verdes, el níspero o las cerezas, dulces como la sandía, los plátanos, la uva y los higos, o semidulces, como la pera, el mango, la manzana o las uvas rojas.

Las frutas dulces no combinan bien con las ácidas, en cambio las ácidas se pueden tomar con las ácidas y semiácidas, y las dulces con las dulces y semidulces. La única excepción es la manzana, que se puede combinar libremente.

Importante: no hay que mezclar más de tres frutas a la vez para no sobrecargar al estómago, hay que procurar que estén a temperatura ambiente (a excepción de la sandía y el melón, pero tampoco muy fría) y que se encuentren en su punto exacto de madurez, para que no resulten indigestas. Lo ideal para aprovechar al máximo sus cualidades es comerlas fuera de las horas de las comidas, ya que se digieren de forma muy rápida y pueden interferir con la digestión de otros alimentos. Pero tomarlas como entrante es una buena opción.

En este post te ofrecemos una receta muy fácil de sandía con queso feta y una vinagreta de higos, que le da un toque delicioso. La sandía es hidratante (un 95% de su peso es agua) y sobre todo aporta potasio y vitamina A. El queso feta es rico en proteínas y calcio. Pero si no te convence, puedes sustituirlo por mozzarela fresca, burrata o queso fresco de cabra, que con el vinagre de manzana y los higos también combinan muy bien. Las nueces son una fuente excelente de proteína de origen vegetal y ácidos grasos omega 3, que ayudan a reducir el colesterol y los factores de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, hipertensión y obesidad. También aportan vitamina B6, ácido fólico, fósforo y magnesio.

Ingredientes (para 4 personas)

  • 400 gramos de sandía
  • 200 gramos de queso feta
  • ¼ de cebolla morada (opcional)
  • 250 gramos de brotes tiernos de ensalada
  • Un puñadito de nueces

Para la vinagreta de higos:

  • 40 g de mermelada de higos (si es casera o artesanal, mejor)
  • aceite de oliva virgen extra
  • aceite de sésamo
  • vinagre de manzana
  • sal al gusto
  • variedad de pimientas recién molidas

Elaboración:

1.- Lo primero que debes hacer es la vinagreta: vuelca en bol la mermelada de higos, los dos tipos de aceite, el vinagre de manzana y añade la sal y la mezcla de pimientas. Bate el conjunto hasta lograr una mezcla emulsionada y reserva.

2.- Lava la ensalada con agua fresca, escurre bien los brotes y reserva. Si ya viene preparada en bolsa, puedes ahorrarte este paso.

3.- Corta una sandía de 1kg de peso por la mitad. Elimina las pepitas (mejor si no tiene) y utiliza una cuchara parisina para extraer las bolitas. Resérvalas

4.- Pela la cebolla morada y córtala en juliana muy fina

5.- Corta el queso feta en dados.

6.- En una ensaladera o plato amplio, coloca los brotes tiernos de ensalada, reparte las bolitas de sandía, después añade el queso feta, la cebolla, y, finalmente, las nueces.

La vinagreta la puedes servir en un bol aparte para que cada persona aderece su plato al gusto.

¡A disfrutar!