Cuando inicias un proceso de Fecundación in vitro (FIV), la conversación suele girar en torno a pruebas, resultados y porcentajes de éxito. Pero detrás de cada tratamiento hay otra realidad menos visible: el impacto que provoca a nivel emocional.

Las expectativas, la incertidumbre, la ansiedad por los tiempos de espera, las dudas y la frustración son emociones que muchas mujeres deben gestionar. Un desgaste mental que se suma al físico, especialmente cuando el proceso se alarga. Además, también puede tener un impacto en la pareja, en las relaciones sociales y en la manera de mirarse a una misma. Por ello, a veces es necesario pedir apoyo psicológico a un profesional.

En Dexeus Mujer -dentro del programa Dexeus Balanceofrecemos de forma gratuita varias visitas de apoyo psicológico a todas nuestras pacientes de FIV, si lo desean. “Un proceso vivido con información y apoyo puede ayudar a ver las cosas y tomar decisiones con más tranquilidad”, explica Sandra García Lumbreras, responsable de la Unidad de Psicología de Dexeus Mujer. “No se trata de estar siempre positiva ni de tenerlo todo bajo control, sino de contar con recursos para transitar cada fase con más calma, confianza y acompañamiento”, añade. En este post, ofrece algunos consejos que pueden ayudar.

10 consejos para cuidar tu bienestar emocional

Entender qué está pasando aporta seguridad
Consulta todas las dudas y pide información al equipo médico. Conocer el diagnóstico, las opciones de tratamiento que existen y las probabilidades reales que tienes permite tomar decisiones con más tranquilidad y confianza.

Ajustar expectativas no significa perder ilusión
Hay que ser consciente de que emprendes un viaje que incluye pasar por varias etapas y a veces giros inesperados o nuevos enfoques. Tener expectativas realistas ayuda a vivir el proceso con menos presión. La esperanza es importante, pero funciona mejor cuando va de la mano de información clara y acompañamiento profesional.

La culpa no ayuda, la comprensión, sí
Muchas mujeres y parejas llegan al tratamiento preguntándose si hicieron algo mal, si esperaron demasiado o si podrían haberlo evitado. Pero la fertilidad depende de múltiples factores, y muchos de ellos están fuera de nuestro control. Cambiar la culpa por comprensión es un paso clave para cuidarse emocionalmente.

Cómo gestionar la ansiedad
La incertidumbre, las dudas y las esperas forman parte del “viaje”. Hay que aceptar que no podemos estar permanentemente en alerta o con miedo. Las mujeres que viven un embarazo natural también tienen momentos de preocupación en cada control médico y pueden surgir imprevistos.

Cada persona vive el proceso a su manera
No hay una forma “correcta” de sentirse. Hay momentos en los que puede dominar la ilusión, otros el miedo, el cansancio, la esperanza, las dudas o el enfado, incluso se pueden experimentar todas esas emociones el mismo día. Aceptarlo permite vivir el proceso sin añadir una exigencia más: la de tener que estar bien todo el tiempo.

Cuida la relación de pareja
Cuando el tratamiento se vive en pareja, es posible que cada uno lo gestione de forma distinta. Hay personas que necesitan exteriorizar sus emociones y otras que prefieren no hacerlo. Unas que tiran del carro y otras que se dejan llevar, algunas que dudan de todo y otras que prefieren no cuestionar nada. Es importante escuchar sin juzgar, respetar las necesidades de cada uno y no tratar de imponer las ideas al otro. También es importante evitar que todo gire en torno a la reproducción. Hay que buscar otros proyectos que os ilusionen y podáis compartir. La vida y la relación de una pareja va más allá de ser o no ser padres o madres.

Hay que poner límites al “ruido” exterior
Los comentarios bienintencionados no siempre ayudan. Frases como “relájate”, “no lo pienses” o “seguro que a la próxima” pueden resultar difíciles de encajar. Elegir qué contar, a quién y cuándo también forma parte del autocuidado.

Seguir viviendo y tener otros proyectos
El proceso puede ocupar mucho espacio mental, pero no debería invadirlo todo. Apuntarte a actividades que te resulten agradables, planificar escapadas en pareja y salidas con amigos, mantener pequeñas rutinas que nos hagan sentir bien, realizar ejercicio de forma regular y contar con momentos de desconexión ayuda a recordar que la vida no queda “en pausa” mientras dura el tratamiento.

Tiempo para decidir
Durante un tratamiento pueden surgir aspectos médicos, emocionales, económicos o personales que requieren tomar decisiones. Siempre que sea posible, conviene darse un tiempo y no decidir desde el agotamiento o la urgencia. Pararse, preguntar, valorar opciones ayuda a elegir con más claridad y seguridad.

Pedir apoyo psicológico no es una señal de debilidad o de que las cosas van mal
El acompañamiento psicológico especializado puede ayudar a gestionar la incertidumbre, las expectativas, la relación de pareja, la toma de decisiones y el impacto emocional del proceso. Igual que se cuida la parte médica, también merece atención la parte emocional.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es recomendable buscar apoyo psicológico durante una FIV?

Puede ser recomendable cuando la ansiedad, la tristeza, el miedo o la frustración son difíciles de gestionar y afectan a la vida cotidiana, a la pareja o a la toma de decisiones. También puede ser útil de manera preventiva para afrontar mejor la incertidumbre del tratamiento. La European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE) recomienda identificar las necesidades emocionales antes y durante la reproducción asistida y facilitar apoyo especializado cuando sea necesario.

¿Cómo gestionar la betaespera?

Durante la betaespera es normal experimentar incertidumbre y preocupación. Puede ayudar mantener las rutinas, apoyarse en personas de confianza y realizar actividades agradables. Conviene evitar aislarse, estar pensando en el tema de manera continua y buscar síntomas de éxito o de fracaso.

¿Cómo afrontar un resultado negativo de FIV?

Un resultado negativo puede generar tristeza, frustración, rabia o sensación de pérdida, aunque desde fuera otras personas lo vean solo como «un intento». Es importante darse tiempo para procesarlo, dar espacio a la tristeza, al duelo o a la frustración, buscar apoyo y no sentirse obligado a decidir inmediatamente si se inicia otro tratamiento. No se trata de rendirse, sino de poder recomponerse.

Recuerda:

La reproducción asistida no es solo un tratamiento médico: es una experiencia vital. Vivirla mejor no significa vivirla sin dudas, sino con información fiable, apoyo profesional, comunicación y darse permiso para sentir y tomar decisiones con tiempo.