Lo que dice la ciencia: un nuevo estudio muestra cuáles son las posibilidades
de ser madre si se decide utilizar los ovocitos que se han congelado previamente
Cada vez son más las mujeres que se plantean congelar sus óvulos. No porque quieran “posponer” la maternidad sin más, sino porque muchas llegan a los 35 años o se acercan a los 40 sin haber encontrado el momento, la pareja, la estabilidad laboral o las condiciones personales para tener un hijo.
Sin embargo, la biología, tiene sus propios tiempos. A partir de los 35 años, la cantidad y la calidad de los óvulos de las mujeres disminuyen de forma progresiva y cada vez más acelerada. Por eso, vitrificar ovocitos -un sistema para congelarlos aplicando una técnica ultrarrápida- puede ser una opción útil para aumentar las posibilidades de tener un hijo biológico más adelante.
Pero, ¿hasta qué punto realizar ese tratamiento te “asegura” que vas a conseguirlo?, ¿cuántas mujeres acaban utilizando esos óvulos que congelaron? y ¿qué probabilidades reales tiene una mujer de ser madre en un futuro utilizando los óvulos que congeló previamente? Sobre todo si tenemos en cuenta que ese futuro puede ser pasados los 40.
Pues bien, esa es la pregunta que se ha hecho un grupo de investigadores de Dexeus Mujer, donde la demanda de este tratamiento por motivos sociales -no médicos- ha aumentado de forma muy rápida en los últimos años, un hecho que refleja una tendencia social real.
“Muchas mujeres piden consejo y asesoramiento sobre este tema”, explica el biólogo Dr. Miquel Solé, jefe del laboratorio de Criopreservación del Servicio de Reproducción de Dexeus Mujer, “pero nos faltaba información”, añade. “Al principio, la vitrificación de los óvulos se reservaba a pacientes oncológicas y mujeres con problemas de salud que no querían renunciar a la maternidad, y no teníamos un volumen suficiente de pacientes que hubieran preservado sus ovocitos de forma electiva, ni había transcurrido el tiempo suficiente para poder hacer una valoración de cuántas vuelven para pedir su uso y realizan un tratamiento de reproducción. Por ello, cuando vimos que ya disponíamos de una muestra de pacientes significativa, decidimos hacer un estudio retrospectivo para poder ofrecer respuestas a todas esas preguntas, y la verdad es que los resultados son muy positivos”, explica.
Más del 50% consiguieron ser madres
El estudio, liderado por el biólogo e investigador Dr Miquel Solé, se ha presentado este mes en el Congreso que organiza la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología, (European Society of Human Reproduction and Embryology) ESHRE 2026, uno de los más importantes del sector a escala internacional, y aporta datos relevantes:
- En total realizó el seguimiento a 1.859 mujeres que decidieron preservar sus ovocitos por causas no médicas entre 2012 y 2024.
- La edad que tenían en el momento de preservar sus óvulos fue de 36 años de media.
- De ellas, y hasta el año 2021, un 30% regresó para utilizarlos.
- Las que congelaron en los últimos tres años -del 2021 al 2024- no se han incluido porque se considera que todavía no ha transcurrido el margen de tiempo suficiente para poder hacer una valoración.
- La edad que tenían en el momento de solicitar la descongelación fue de 41 años de media.
- Del total, un 12% no lograron obtener embriones viables. Pero el resto -88%- sí.
- De ese 88% y hasta el momento (porque no se han transferido todos los embriones congelados), un 70 % consiguieron quedarse embarazadas y más del 50% lograron tener un hijo y cumplir su deseo de ser madre.
¿Qué demuestran estos resultados?
Estos resultados son especialmente relevantes porque la llamada “tasa de retorno” -el porcentaje de mujeres que finalmente vuelve a usar sus óvulos congelados- ha sido tradicionalmente baja. De hecho, hay pocos trabajos científicos que haya abordado este tema analizando una serie amplia de datos.
Una revisión sistemática publicada en la revista Human Reproduction Update titulada: Planned oocyte cryopreservation: a systematic review and meta-regression analysis incluyó 8.750 mujeres y estimó una tasa de retorno media del 11,1%. Entre quienes usaron sus ovocitos, la tasa de nacimientos fue del 28%; aunque aumentaba hasta aproximadamente el 52% cuando los óvulos se habían congelado antes de los 35 años, confirmando que la edad en el momento de la congelación -vitrificación es el nombre técnico- es el principal factor para hacer un pronóstico.
Los resultados tanto de esta revisión como el del estudio realizado por Dexeus Mujer evidencian que congelar los ovocitos es una buena estrategia para hacer frente al retraso de la maternidad si los óvulos se vitrifican a una edad temprana, ya que multiplica por 10 las posibilidades que tiene una mujer de ser madre de forma natural a los 40 años -que no superan el 5%- y duplica las que tiene de conseguirlo a esa edad con la ayuda de las técnicas de reproducción asistida con sus propios óvulos (más envejecidos): solo lo logra un 13,5 %, según el último informe publicado por la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).
La edad, por tanto, importa. “Congelar óvulos a los 39 o 40 años no ofrece las mismas probabilidades que hacerlo antes de los 35. La preservación de ovocitos no “detiene” la edad reproductiva de la mujer, pero sí conserva los óvulos con la edad que tenían en el momento de la vitrificación”, explica la Dra. Marta Devesa, jefe del Servicio de Reproducción Asistida de Dexeus Mujer.
Entonces, ¿merece la pena congelar óvulos?
Depende de cada mujer, pero la evidencia científica coincide en algo importante: congelar óvulos no garantiza un embarazo futuro, pero sí puede aumentar considerablemente las opciones de ser madre con óvulos propios si la preservación se realiza antes de los 35 años.
Por eso, más que hablar de «retrasar la maternidad», los especialistas prefieren hablar de planificarla con información.
Así que, si quieres ser madre o no quieres renunciar a ello, aunque sea en un futuro lejano, infórmate antes de cumplir los 35 años. Pide una valoración de la reserva ovárica a tu ginecólogo/a y si es baja o crees que vas a tener que retrasar la maternidad, consulta con un equipo especializado en fertilidad.
Tener información de primera mano es esencial para valorar las posibles opciones con más tranquilidad, eliminar algunas incertidumbres y tomar la decisión que más te interese. Porque preservar la fertilidad no consiste en parar el tiempo, sino en ganar opciones para el futuro.
Si quieres ampliar la información sobre la congelación de óvulos, abre este enlace:
Más información tratamiento preservación fertilidad
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Cuál es la mejor edad para congelar óvulos?
Los estudios disponibles indican que el mejor equilibrio entre eficacia clínica y utilidad se sitúa antes de los 35 años.
¿Congelar óvulos garantiza el embarazo?
No. Congelar óvulos no garantiza conseguir un embarazo ni el nacimiento de un hijo. La vitrificación preserva el potencial reproductivo de los ovocitos, pero el éxito depende de múltiples factores, entre ellos:
- la edad en la que se congelaron los óvulos;
- el número de ovocitos almacenados;
- la supervivencia tras la desvitrificación;
- la fecundación y el desarrollo embrionario;
- la calidad del embrión;
- la receptividad del útero y otros factores reproductivos.
Las sociedades científicas insisten en que las pacientes deben recibir un asesoramiento claro y realista, ya que la preservación de ovocitos aumenta las oportunidades reproductivas futuras, pero no constituye un «seguro de fertilidad».
¿Cuánto tiempo pueden permanecer congelados los ovocitos?
Con la tecnología actual de vitrificación, los ovocitos pueden mantenerse congelados durante muchos años sin que el tiempo de almacenamiento parezca afectar a su viabilidad. Su conservación en nitrógeno líquido (-196 °C) detiene cualquier actividad biológica, por lo que el envejecimiento celular queda suspendido. La evidencia disponible y indica, además, que el tiempo durante el que permanecen congelados no se asocia a peores tasas de supervivencia ni de embarazo, aunque los datos disponibles corresponden principalmente a periodos de hasta dos décadas.
¿Qué porcentaje de supervivencia presentan los óvulos previamente congelados?
Gracias a la vitrificación, la supervivencia de los ovocitos tras la descongelación es actualmente muy elevada. Los registros de centros especializados y las revisiones sistemáticas muestran tasas de supervivencia que generalmente se sitúan entre el 85 % y el 95 %, pudiendo superar el 90 % en laboratorios con amplia experiencia. No obstante, estas cifras pueden variar en función de:
- la edad de la paciente en el momento de congelar
- la calidad inicial de los ovocitos
- la experiencia del laboratorio
- los protocolos empleados
¿Hay un número mínimo que se recomiende congelar para aumentar la tasa de éxito en el futuro?
El número de ovocitos vitrificados y la edad en el momento de la preservación son los dos factores que más influyen en la probabilidad de tener un hijo en el futuro. Cuantos más ovocitos se congelan y más joven es la mujer, mayores son las probabilidades de éxito.
De forma orientativa:
- Mujeres menores de 35 años: congelar 15-20 ovocitos maduros (MII) ofrece una alta probabilidad de conseguir al menos el nacimiento de un bebé (en muchos modelos, superior al 70-80%).
- Entre 35 y 37 años: suele ser recomendable disponer de 20 o más ovocitos, ya que la calidad ovocitaria empieza a disminuir.
- A partir de los 38 años: puede ser necesario vitrificar 25-30 ovocitos o más para alcanzar probabilidades similares, lo que con frecuencia requiere más de un ciclo de estimulación ovárica.
¿Cuándo merece la pena preservar?
La preservación está especialmente indicada cuando existe un riesgo elevado de pérdida de la función ovárica o cuando la maternidad va a retrasarse. Las principales indicaciones reconocidas incluyen:
- Antes de tratamientos oncológicos
Antes de determinadas cirugías ováricas, como algunos casos de endometriosis. - En mujeres con riesgo de insuficiencia ovárica prematura, por causas genéticas o médicas.
- Cuando se prevé retrasar la maternidad por motivos personales o profesionales, especialmente si la mujer tiene menos de 35 años y desea aumentar sus opciones reproductivas futuras.

