Si estás embarazada, puede que te dé bastante palo hacer ejercicio, sobre todo en el último trimestre, en que te sientes más pesada y lo que más te apetece es llegar a casa para sentarte felizmente en el sofá y ver tu serie favorita. Además, probablemente estás en ese punto en el que salir a cenar o tu plan de fitness han pasado a un tercer o cuarto plano, y lo que de verdad te motiva son los trucos DIY de decoración o conseguir la mejor oferta de sillita portabebés en Amazon.

Pero es recomendable mantenerse activa y hacer algo de ejercicio durante el embarazo. Es verdad que los kilos de más, la barriga y los calambres no ayudan a sentirse especialmente ágil. Pero existe un método que hará que te sientas aún más ligera que antes, y totalmente recomendable para cualquier embarazada: se llama AIPAP (que significa método de acondicionamiento integral y pélvico en el agua).

Se trata de un programa muy completo de ejercicios de preparación al parto ideado por el fisioterapeuta Félix Jiménez, que trabaja como comadrón en el Hospital Universitario de Elda y ha sido entrenador de Triatlón femenino. Precisamente por este motivo, y a raíz de su trabajo, se dio cuenta de que era muy importante mejorar la fuerza muscular y la movilidad de la pelvis en las embarazadas, con el fin de facilitar el proceso del parto. El resultado fue el desarrollo de este método, que cuenta con el reconocimiento oficial de los Colegios de Enfermería y que, a diferencia de otros programas de ejercicios preparto, solo puede ser impartido por comadrones, que deben formarse de forma específica para ello.

¿Las ventajas?

  1. Se hace en el agua, por lo que ¡adiós gravedad! Tu peso se reduce en un 50%. Podrás correr y saltar sin riesgos, y, aunque hayas engordado 10 kg más, ¡te sentirás como una gacela!
  2. ¡No te aburrirás! El programa se compone de diferentes sesiones de 50 minutos de duración que se van alternando para conseguir distintos objetivos: mejorar la capacidad aeróbica, trabajar la movilidad de la pelvis, aumentar la fuerza muscular y controlar la respiración.
  3. ¡Lo puedes practicar hasta el final! Puedes empezar a partir del segundo trimestre (12-15 semanas) y, a menos que exista alguna contraindicación médica, asistir a las clases hasta las últimas semanas.
  4. Se lleva a cabo en piscinas sin cloro, especialmente tratadas con sales y otros compuestos que garantizan su desinfección y evitan tener que utilizar otros productos químicos que pueden ser más agresivos.
  5. Múltiples beneficios. Mejora la movilidad de las articulaciones, reduce el estrés y ayuda a prevenir el sobrepeso y la diabetes gestacional. Además, las embarazadas que lo han practicado afirman que duermen mejor, tienen menos dolor de espalda, se sienten más activas y se recuperan rápidamente después del parto.
  6. Favorece el parto por vía vaginal: un estudio en más de 120 mujeres demostró que un 70% de las que lo habían llevado a cabo tuvieron un parto de este tipo.
  7. Si es necesario, también se puede trabajar de forma individual: existen ejercicios específicos para intentar que los bebés que vienen de nalgas se giren, aliviar las molestias de tipo lumbar, etc.

 

Actualmente se están realizando cursos de formación a comadronas en toda España. Si te animas, puedes probarlo ya en Penguins de Barcelona. Aquí puedes ver lo bien que se lo pasan en las clases:

 

¡Te esperamos!