Ana siempre quiso ser madre, y esperó “su momento”, el de mayor estabilidad en su vida laboral, económica y de pareja, para ponerse a ello. Lo que nunca pensó es que una ilusión acabaría convirtiéndose en una obsesión.
Programar el sexo no funciona. Y si además hay que hacerlo por obligación y para conseguir un embarazo, todavía menos. Si es tu caso y llevas tiempo intentándolo, descubre cómo reorientar la situación.