Hay días en los que sales a la calle y sientes que has abierto la puerta de un horno industrial. Si además estás en la etapa de transición hacia la menopausia o en la menopausia, la sensación puede ser todavía más intensa, y no es solo una impresión. Hay una razón científica que lo explica: la menopausia altera el sistema de regulación de la temperatura corporal, y las olas de calor pueden intensificar los síntomas vasomotores de la menopausia. Así que el resultado es “la tormenta perfecta”.
Pero no te agobies. Lo que importa es ser consciente y tomar medidas para reducir el impacto de las altas temperaturas, así como evitar exponerte a situaciones que te hagan sentir peor o pasar un mal rato. Además, no todas las mujeres tienen los mismos síntomas o las toleran igual.
En este post la Dra. Romina Castagno, ginecóloga y especialista en Menopausia de Dexeus Midlife explica qué es importante saber y ofrece algunos consejos prácticos que te van a ir muy bien este verano, en que se están registrando temperaturas anormalmente elevadas tanto durante el día como por la noche, y sin treguas, ya que desde junio se han sucedido varias olas de calor.
¿Por qué las mujeres en menopausia toleran peor el calor?
La menor tolerancia al calor tiene una base fisiológica:
Los estrógenos participan en el funcionamiento del hipotálamo, una zona del cerebro que actúa como el “termostato” del organismo y mantiene estable la temperatura corporal. Cuando disminuyen los niveles de estrógenos, este sistema pierde precisión y el margen de temperatura que el organismo considera confortable se estrecha. Como consecuencia, pequeños aumentos de la temperatura corporal, provocados por el calor ambiental, el ejercicio, una comida caliente o incluso una emoción intensa son interpretados por el cerebro como un exceso de temperatura. La respuesta es una activación exagerada de los mecanismos de disipación del calor: dilatación de los vasos sanguíneos y sudoración, originando los sofocos.
Entonces ¿es normal que aparezcan más sofocos?
Sí. Al aumentar la temperatura ambiental, el organismo ya está realizando un esfuerzo adicional para eliminar calor. En la mujer menopáusica, cuyo sistema termorregulador es mucho más sensible o susceptible, ese pequeño incremento basta para desencadenar un sofoco, ya que el cuerpo dispone de menos recursos para refrescarse. Por eso, durante los meses cálidos, muchas mujeres experimentan episodios más frecuentes, más intensos y más prolongados. Además, el calor favorece la deshidratación y dificulta el descanso nocturno, dos factores que también pueden contribuir a empeorar los síntomas vasomotores.
¿Y bebiendo más agua se puede reducir su impacto?
Sí. Mantener una buena hidratación y evitar el exceso de calor ayuda a reducir su impacto. Por este motivo, es recomendable no esperar a tener sed para hidratarse, sino beber agua de forma regular a lo largo del día, especialmente durante los meses de verano.
¿Qué otros síntomas de la menopausia pueden empeorar con el calor?
El calor también puede hacer más evidentes otras molestias asociadas a la menopausia.
- síndrome genitourinario de la menopausia. La disminución de estrógenos modifica la microbiota vaginal, reduce los lactobacilos protectores y favorece la sequedad y la fragilidad de la mucosa vaginal. Durante el verano, el uso prolongado de bañadores húmedos, la mayor sudoración y la humedad local pueden agravar síntomas como:
-Sequedad vaginal.
– Picor o escozor.
– Irritación vulvar.
– Dolor durante las relaciones sexuales.
– Molestias e infecciones urinarias de repetición.
- Atención a la piel. Los estrógenos también son fundamentales para mantener el colágeno, la elastina y la hidratación de la piel. Con la menopausia, la piel se vuelve más fina, seca y sensible, por lo que el calor y la exposición solar favorecen la deshidratación cutánea y aceleran el envejecimiento de la piel.
- Hiperpigmentación. Muchas mujeres observan la aparición de manchas durante esta etapa. Aunque la menopausia no produce directamente hiperpigmentación, sí hace más evidente el daño acumulado por la radiación ultravioleta. Como consecuencia, pueden aumentar los lentigos solares y, en mujeres predispuestas, empeorar el melasma.
- Impacto en el cabello. Los cambios hormonales pueden hacer que pierda densidad y se vuelva más fino y frágil. La combinación de sol, cloro y agua del mar añade nuevas agresiones durante las vacaciones.
- Trastornos del sueño: las noches calurosas dificultan el descenso fisiológico de la temperatura corporal necesario para iniciar el sueño. Si además aparecen sofocos nocturnos, el descanso se fragmenta y aumenta el cansancio, creando un círculo vicioso que repercute en el bienestar físico y emocional.
¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor?
No hacen falta medidas extraordinarias. Muchas de las recomendaciones son las mismas que debería seguir cualquier persona durante una ola de calor, pero en la menopausia cobran especial importancia.
- La primera es tan sencilla como beber agua regularmente, incluso aunque no tengamos sed.
- También ayuda elegir ropa ligera, holgada y transpirable, buscar espacios frescos y evitar el sol durante las horas centrales del día.
- El ejercicio sigue siendo recomendable en verano; no es necesario abandonarlo porque haga calor. La solución es adaptar los horarios y practicarlo a primera hora de la mañana o al atardecer.
- Por la noche, mantener el dormitorio fresco y bien ventilado puede facilitar el sueño y reducir el impacto de los sofocos nocturnos.
- También conviene prestar algo más de atención a esos cuidados que durante las vacaciones podemos pasar por alto: cambiarse el bañador mojado cuanto antes, utilizar hidratantes vaginales cuando estén indicados, reforzar la hidratación de la piel, utilizar protección solar diariamente y proteger el cabello del sol con filtros UV.
- Otra estrategia útil consiste en observar qué situaciones desencadenan nuestros sofocos. No todas las mujeres reaccionan igual, pero las bebidas muy calientes, las comidas picantes, el alcohol o el estrés pueden favorecerlos en algunas personas.
Hidratarse antes de tener sed, dormir en un ambiente fresco, proteger la piel y cuidar la salud íntima son medidas sencillas que pueden mejorar notablemente la calidad de vida durante el verano.
Por suerte, no todas las mujeres lo viven igual
Como ocurre con casi todo en la menopausia, la experiencia es muy individual. Algunas apenas notan cambios y otras sufren síntomas intensos durante años. Los estudios confirman que factores como el peso corporal, el estrés, la calidad del sueño y determinadas condiciones médicas pueden influir en la frecuencia e intensidad de los sofocos
Por eso si lo estás pasando mal con el calor, hay una razón justificada. Tu fisiología está atravesando cambios reales y demostrados.
Hay soluciones
El verano puede amplificar las molestias de la menopausia, pero eso no significa que haya que soportarlas sin más. Si los sofocos son muy intensos, las sudoraciones interrumpen repetidamente el sueño o cualquier otro síntoma empieza a afectar de manera importante a la calidad de vida, es recomendable consultarlo con un profesional.
Actualmente existen tratamientos eficaces, tanto hormonales como no hormonales. La elección debe individualizarse teniendo en cuenta las características y los antecedentes de cada mujer.
Si quieres ampliar la información, puedes pedir una visita en nuestro centro especializado en el tratamiento integral de la menopausia Dexeus Midlife.
Recuerda:
La menopausia es una etapa natural de la vida, y el verano también puede seguir siéndolo. Con información fiable, pequeños cambios en los hábitos diarios y el asesoramiento adecuado cuando sea necesario, es posible vivir esta época con bienestar y seguir disfrutando de todo lo que ofrece la estación más esperada del año.

