En qué operaciones se aplica y qué beneficios aporta a las pacientes
Cuando hablamos de cirugía robótica, pensamos en intervenciones extremadamente complejas que solo se realizan en centros altamente especializados. Y sí, no todos los centros médicos cuentan con esta tecnología. Y es cierto que se aplica en operaciones que no son sencillas y que requieren profesionales expertos, así como una alta especialización. Pero actualmente su uso es muy habitual. O mucho más habitual de lo que muchas personas creen.
Aunque no conozcas a nadie que haya sido intervenido con esta tecnología, la cirugía robótica no es tan nueva como pueda parecer. En medicina se utiliza desde finales de los 80, en que comenzaron sus primeras aplicaciones en Urología.
En el ámbito de la Ginecología, en cambio, su aplicación es más reciente y se remonta al año 2000. Pero, igualmente, ya lleva un par de décadas y ha evolucionado de forma muy rápida.
En Ginecología está indicada en el tratamiento de la endometriosis profunda y en determinados procedimientos oncológicos. Pero esta tecnología también se puede utilizar en patologías benignas, como, por ejemplo, para eliminar miomas, extirpar el útero o en cirugía reconstructiva.
Su uso, por tanto, se determina en función de cada caso y cada paciente, así como de las ventajas y el valor añadido que puede aportar, algo que debe valorar el equipo médico.
El Servicio de Ginecología de Dexeus Mujer utiliza el robot da Vinci Xi, un equipo robótico altamente especializado que ofrece el Hospital Universitari Dexeus y el Hospital General de Catalunya, en Sant Cugat. “Las ventajas de trabajar con este equipo es que permite realizar determinadas intervenciones mediante incisiones muy pequeñas y con un elevado nivel de precisión, algo especialmente útil cuando hay que trabajar en zonas anatómicas complejas o muy próximas a órganos, vasos sanguíneos, nervios y otras estructuras que es importante preservar”, explica el ginecólogo y cirujano Dr. Pere Barri Soldevila, jefe de la Unidad de Endometriosis de Dexeus Mujer y uno de los mejores expertos a nivel internacional en su especialidad.
¿En qué consiste la cirugía robótica?
Al hablar de cirugía robótica, es fácil que la primera imagen que nos venga es la de un brazo robótico guiado que puede realizar algunas acciones con cierta autonomía. Pero la realidad es muy diferente: el cirujano es el único que dirige y controla cada movimiento durante toda la intervención.
El especialista maneja el sistema desde una consola ergonómica situada en el quirófano. Desde allí controla los instrumentos quirúrgicos y dispone de una visión tridimensional y ampliada del campo operatorio. Los brazos robóticos reproducen los movimientos de las manos del cirujano con gran precisión y permiten realizar maniobras muy delicadas y complejas en áreas reducidas. Además, tienen una gran capacidad de movimiento, superior incluso a la capacidad manual en determinadas situaciones.
“Desde el punto de vista médico, la cirugía robótica ofrece ventajas muy destacadas. El sistema proporciona una visión tridimensional de alta definición del campo quirúrgico, lo que permite identificar mejor las estructuras anatómicas y acceder a zonas de difícil acceso con mayor seguridad”, explica la Dra. Núria Barbany, coordinadora de la Sección de Ginecología Quirúrgica de Dexeus Mujer.
¿En qué operaciones ginecológicas se puede utilizar?
“La cirugía robótica puede emplearse en diferentes procedimientos ginecológicos, aunque su indicación debe valorarse de forma individual en función de la patología, la complejidad de la intervención y las características de cada paciente”, explica la Dra. Silvia Franco, jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del centro Dexeus Mujer Sant Cugat, que, además es una de las pioneras en Catalunya en aplicar la cirugía robótica en el área de la ginecología.
Entre sus principales aplicaciones se encuentran:
-Endometriosis profunda, especialmente cuando existen lesiones complejas o próximas a órganos como el intestino, la vejiga o los uréteres.
–Miomectomías, para extirpar determinados miomas conservando el útero.
–Histerectomías: intervenciones para extirpar el útero cuando existe una indicación médica.
–Cirugía ginecológica oncológica: en determinados casos de cáncer de endometrio, cuello uterino u otras patologías tumorales.
–Cirugía de patologías benignas complejas, que requieren una especial precisión quirúrgica.
¿Y qué beneficios puede aportar a la paciente?
Al tratarse de una técnica mínimamente invasiva, la cirugía robótica comparte muchas de las ventajas de la laparoscopia frente a la cirugía abierta. En general, su aplicación se asocia a diversos beneficios, como:
- menor pérdida de sangre durante la cirugía
- menos dolor postoperatorio
- menor riesgo de determinadas complicaciones relacionadas con grandes incisiones
- cicatrices más pequeñas
- reducción del tiempo de hospitalización
- una recuperación más rápida y una vuelta más temprana a la actividad habitual.
FAQs- Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre cirugía robótica y laparoscopia?
Ambas son técnicas de cirugía mínimamente invasiva y habitualmente se realizan mediante pequeñas incisiones. En la laparoscopia convencional, el cirujano manipula directamente los instrumentos. En la cirugía robótica, los controla desde una consola y el sistema reproduce sus movimientos. La tecnología robótica proporciona visión tridimensional ampliada y una gran movilidad de los instrumentos, características que pueden facilitar determinadas maniobras quirúrgicas de precisión.
¿Qué operaciones ginecológicas pueden realizarse mediante cirugía robótica?
Puede utilizarse en procedimientos como histerectomías, miomectomías, cirugía de la endometriosis y determinadas intervenciones de suelo pélvico, entre otras. También existen aplicaciones en ginecología oncológica, aunque la indicación debe establecerse de forma individualizada.
¿Por qué puede ser especialmente útil en la endometriosis profunda?
La endometriosis profunda puede afectar zonas anatómicas complejas y encontrarse próxima a estructuras como el intestino, la vejiga o los uréteres. La visión ampliada y la movilidad de los instrumentos pueden facilitar al cirujano la disección y la realización de movimientos muy precisos en espacios reducidos. Eso no significa que todas las pacientes con endometriosis deban operarse mediante cirugía robótica. La localización y extensión de las lesiones, los síntomas, los antecedentes de la paciente y la experiencia del equipo son algunos de los factores que se tienen en cuenta para decidir el abordaje.
¿La recuperación es más rápida?
Cuando la cirugía robótica permite realizar una intervención mediante un abordaje mínimamente invasivo en lugar de una cirugía abdominal abierta, puede favorecer una recuperación más rápida, una estancia hospitalaria más corta y una vuelta más temprana a las actividades habituales. Estas son ventajas bien establecidas de la cirugía mínimamente invasiva frente a la cirugía abierta. Sin embargo, frente a una laparoscopia convencional no se ha demostrado que la cirugía robótica produzca siempre una recuperación más rápida.
Entonces, ¿es mejor operarse utilizando un robot?
No existe una única técnica que sea la mejor para todas las pacientes. La cirugía vaginal, la laparoscopia convencional, la cirugía robótica y la cirugía abierta tienen indicaciones diferentes. La decisión debe basarse en qué abordaje permite realizar la intervención de forma segura y eficaz en cada caso, teniendo en cuenta la patología, su complejidad y la experiencia del equipo. Pero, sobre todo, es fundamental dejar claro que el que realiza la intervención siempre es el cirujano, no un robot.
Si me operan utilizando el robot da Vinci, ¿tengo que seguir un protocolo especial?
No. Tanto en el Hospital Universitari Dexeus como en Dexeus Mujer Sant Cugat, la cirugía robótica está integrada en la actividad asistencial del Servicio de Ginecología. No es necesario realizar ningún trámite especial para acceder a ella. Tu intervención puede programarse como una cirugía convencional, siempre bajo indicación médica. No obstante, la posibilidad de realizar una cirugía robótica depende de la patología y de la valoración médica de cada caso, ya que ni todas las intervenciones ni todas las pacientes son candidatas a este abordaje.

