Cómo detectar si está debilitado y prevenir el prolapso
Hasta hace unos años, solo se hablaba del suelo pélvico durante el embarazo y después del parto. Por suerte, las cosas han cambiado. Hay más conciencia y más información sobre cuál es su función y por qué es importante cuidarlo a lo largo de la vida.
Pero aún tenemos una asignatura pendiente: pensar en él, porque puede debilitarse sin que al principio nos demos cuenta y, con el tiempo, favorecer la aparición de problemas que tienen un impacto importante en la calidad de vida, como las pérdidas de orina o el prolapso.
No son problemas nuevos. Pero sí la atención médica y social que reciben. Los factores que han propiciado el cambio son:
- el desarrollo de la Uroginecología y de la Fisioterapia especializada en suelo pélvico,
- una mayor investigación sobre las consecuencias del embarazo y el parto
- y el reconocimiento de la incontinencia como un problema de salud pública
Asimismo, desde hace unos años, diversas entidades y asociaciones científicas han elaborado guías específicas que incluyen recomendaciones y medidas preventivas, como la propuesta por el National Institute for Health and Care Excellence (NICE).
En España, la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y la Asociación Española de Urología también ha elaborado guías de asistencia práctica y documentos que abordan factores de riesgo.
Lo primero: pedir una valoración médica
Pero, aunque se ha reforzado la atención y la prevención, la responsabilidad de cuidarlo depende de nosotras mismas. Por ello cuando hay factores de riesgo es recomendable pedir una visita de valoración o revisión al ginecólogo o ginecóloga. A partir de ahí, el médico decidirá si es necesario realizar algún tipo de intervención y qué pasos hay que seguir, si es necesario.
Esta revisión es fundamental hacerla tras un embarazo y parto: en Dexeus Mujer la visita de revisión con el equipo de Fisioterapia del suelo pélvico se incluye dentro del circuito del seguimiento médico postparto. Pero también se recomienda a mujeres que practiquen deportes de impacto, como running, tenis, pádel, Crossfit, entrenamiento funcional (levantamiento de pesas), fútbol o baloncesto.
En nuestro centro contamos con una Unidad especializada en Fisioterapia del suelo pélvico, así como una amplia experiencia en el tratamiento de este problema.
Para hacer una valoración hay que realizar una anamnesis detallada (entrevista para recopilar información sobre antecedentes, hábitos y la historia clínica del paciente), una exploración física y responder a algunas preguntas para detectar si hay algún síntoma indicativo.
Si no tienes factores de riesgo, y no has tenido ningún embarazo o parto, no es necesario que pidas una visita específica. Pero sí se recomienda realizar las revisiones ginecológicas de control para poder hacer el seguimiento de forma regular. Si tu ginecólogo detecta cualquier irregularidad, te informará, y si tienes algún síntoma (dolor o sensación de peso en la zona vaginal, pérdidas de orina, dolor en las relaciones sexuales…) debes consultarlo.
¿Por qué se debilita el suelo pélvico?
El suelo pélvico puede debilitarse cuando los músculos y tejidos que sostienen los órganos pélvicos pierden fuerza o se someten de forma repetida a presión, estiramiento o lesiones. No suele existir una única causa, sino una combinación de factores a lo largo de la vida.
¿Cuáles son los principales factores de riesgo?
En general, todas aquellas situaciones que ejerzan a una presión continuada o que puedan alterar los músculos y los tejidos que sostienen los órganos pélvicos.
- Embarazo y parto, especialmente partos vaginales y determinados partos instrumentales.
- Edad y cambios asociados a la menopausia.
- El sobrepeso o la obesidad.
- Estreñimiento o tos crónicos, por el aumento repetido de la presión abdominal.
- Determinadas cirugías pélvicas.
- Predisposición individual y antecedentes familiares, relacionados, entre otros factores, con las características del tejido conjuntivo.
¿Qué es exactamente un prolapso?
El prolapso uterino se produce cuando los músculos y ligamentos del suelo pélvico se estiran y debilitan, por lo que dejan de ser un mecanismo de sujeción adecuado para el útero. Como consecuencia el útero se desliza hacia la vagina y en algunos casos puede sobresalir. Asimismo, se puede producir un descenso de la vejiga (se denomina prolapso anterior o cistocele) y/o el recto (prolapso posterior o rectocele). También puede aparecer después de una histerectomía: prolapso de cúpula vaginal.
¿Qué puedo hacer para fortalecer el suelo pélvico?
Para cuidar el suelo pélvico es importante reducir todos los factores de riesgo que se puedan modificar: mantener un peso saludable, evitar el estreñimiento, no fumar y realizar ejercicios para mejorar el tono, si así está indicado, pero siempre bajo la supervisión de un Fisioterapia y profesional experto, y tras una valoración médica previa. Nada de seguir tablas de ejercicios libremente por internet, ya que podría ser contraproducente.
¿Qué síntomas pueden alertarnos de un posible prolapso y deben consultarse lo antes posible?
- sensación persistente de peso o presión vaginal
- notar o ver un bulto
- dificultades para vaciar la vejiga o el intestino
- pérdidas de orina o molestias que interfieran en la actividad cotidiana
- dolor o molestias en las relaciones sexuales
¿Qué casos de prolapso necesitan cirugía?
La cirugía suele plantearse cuando el prolapso provoca molestias importantes -como sensación de bulto o presión vaginal, dificultades para orinar o hacer deposisiones o molestias que afectan a la vida cotidiana, y las opciones conservadoras, como la fisioterapia del suelo pélvico o utilizar un pesario vaginal (pequeño dispositivo que se coloca en la vagina para ayudar a sostener los órganos pélvicos y aliviar las molestias provocadas por el prolapso), no resultan suficientes.
La decisión siempre se toma de forma individualizada en función de cada caso: hay que valorar el tipo de prolapso, los síntomas, la edad, el estado de salud, el deseo de futuros embarazos y las preferencias de cada mujer.
FAQS – PREGUNTAS FRECUENTES
¿El prolapso puede desaparecer solo?
No es lo habitual, aunque los síntomas pueden mejorar, mantenerse estables o empeorar con el tiempo. Los ejercicios de suelo pélvico y algunos cambios de hábitos pueden ayudar a reducir las molestias, especialmente en prolapsos leves, pero no siempre hacen desaparecer el prolapso.
¿Todos los prolapsos necesitan cirugía?
No. De hecho, un prolapso leve que no provoca síntomas puede no necesitar tratamiento. Cuando existen molestias, hay diferentes opciones, como fisioterapia del suelo pélvico o el uso de un pesario vaginal. La cirugía se valora en función del tipo y grado de prolapso, los síntomas, su impacto en la calidad de vida y las preferencias de cada mujer.
¿Los ejercicios de Kegel pueden prevenirlo?
Los ejercicios de suelo pélvico realizados correctamente fortalecen esta musculatura y pueden ayudar a prevenir o mejorar síntomas de disfunción del suelo pélvico. Si ya existe un prolapso, el entrenamiento supervisado puede mejorar los síntomas, especialmente en los grados iniciales, aunque no significa necesariamente que el prolapso desaparezca.
¿Es más frecuente después del parto?
El embarazo y el parto son factores de riesgo importantes, ya que someten a los músculos y tejidos del suelo pélvico a una mayor carga y pueden debilitarlos. Sin embargo, haber tenido hijos no significa necesariamente desarrollar un prolapso, y también puede aparecer en mujeres que nunca han estado embarazadas.
Si el parto ha sido por cesárea ¿es menor el riesgo?
Sí. El parto por cesárea se asocia a un menor riesgo de prolapso que el parto vaginal, especialmente frente al parto vaginal instrumental. Sin embargo, no lo evita por completo, ya que el propio embarazo y otros factores a lo largo de la vida también pueden influir en el suelo pélvico. En cualquier caso, la elección de la vía del parto debe valorar conjuntamente sus beneficios y riesgos maternos y neonatales, y no los efectos sobre el suelo pélvico.
¿La menopausia aumenta el riesgo de prolapso?
El prolapso es más frecuente con la edad y después de la menopausia. En esta etapa se producen cambios hormonales y en los tejidos, pero generalmente no existe una única causa: suelen intervenir varios factores, como los antecedentes obstétricos, el peso, el estreñimiento crónico o la predisposición individual.
¿Puedo hacer deporte si tengo un prolapso?
La evidencia sobre actividades concretas todavía es limitada, por lo que, si tienes molestias, lo recomendable es realizar una valoración individualizada.

