Si te acercas a la menopausia, o te encuentras justo atravesando esta etapa, estarás pensando: ¿buenas noticias? ¡Pues ya era hora! Y con toda la razón, ya que es un tema del que se habla poco, y lo que se cuenta no es precisamente alentador. Además, sigue siendo un poco tabú, ya que, a nivel social, se suele evitar, y a nivel personal, resulta bastante desconocida, porque, a no ser que se deba a un tratamiento farmacológico o enfermedad, no podemos prever su aparición, ni saber qué cambios vamos a experimentar.

En general, los primeros síntomas pueden aparecer entre los 45 y los 55 años, pero la forma en la que afecta a cada mujer y su duración suelen variar mucho de una a otra. Además, la mayoría de las mujeres la asumimos sin pedir ayuda, pensando que “es lo que toca”. Pero no es así. De hecho, muchos de los problemas que se le asocian se pueden prevenir y, en los casos en los que no es posible, hay tratamientos que permiten mejorar mucho la situación. Así que ya es hora de “cambiar el chip”. Pero para ello es necesario hablar más abiertamente y ser un poco más proactivas desde el punto de vista preventivo. En este post, el Dr. Pascual García Alfaro, responsable de la Unidad de Menopausia de nuestro centro, nos cuenta 10 buenas noticias para vivir la menopausia “en positivo”.

  1. Ganar peso no es inevitable. Es verdad que el metabolismo es más lento y que cuesta más quemar la grasa. Pero si te alimentas de forma equilibrada y saludable y te mantienes activa no tienes por qué ganar mucho peso. Si ves que estás aumentando de peso considerablemente, consulta a un endocrino y a tu ginecólogo/a, por si hay algún desajuste.
  2. Hacer deporte de forma regular reduce los síntomas. Además, también combate la pérdida de masa ósea, mejora el estado de ánimo y ayuda a dormir mejor. Eso sí, hay que ser constante y escoger un deporte que nos guste (caminar, bailar, nadar, ir en bicicleta son algunas opciones) y adaptarlo a nuestra edad. Conviene practicarlo con regularidad. Si puedes, diariamente, y si no, al menos tres horas a la semana.
  3. Solo un 20% de las mujeres menopaúsicas necesitan tratamiento hormonal. Lo que significa que el 80% restante pueden sobrellevar esta etapa sin tener una sintomatología importante. El problema es que de ese 20% que lo necesitan, solo menos del 5% lo recibe, porque el resto se resigna y no busca ayuda. Así que, si ves que los síntomas afectan a tu calidad de vida, pide visita a un especialista.
  4. Menopausia no es sinónimo de envejecimiento. La visión que tenemos de ella es muy diferente de una cultura a otra y la actitud hacia el envejecimiento. De hecho, se ha comprobado que en las sociedades en las que tiene connotaciones negativas, la sintomatología es más frecuente y más intensa. Así que la forma en la que vas a vivirla depende de cómo interpretes las ideas sobre ti misma y tu futuro.
  5. Tener sofocos es bastante frecuente, pero no a todo el mundo le afectan por igual, y solo una tercera parte de los casos requieren tratamiento. Se calcula que entre un 75-80 % de las mujeres los tienen; pero la intensidad y la frecuencia es variable. Si tienes más de 6 o 7 episodios al día o afectan a tu actividad y calidad de vida, ¡no te resignes! Debes consultar a un especialista.
  6. Estar bien informada sobre esta etapa es fundamental. Sé proactiva y previsora. Cuida tu dieta y tus hábitos incluso antes de notar los primeros síntomas, mantente en tu peso y consulta cualquier irregularidad. Se ha visto que, a mayor nivel educacional, menor sintomatología.
  7. Hay que perder el miedo a la terapia. Actualmente se ha demostrado que la terapia hormonal es un remedio excelente para mejorar la calidad de vida de las mujeres que la necesitan. Pero como cada caso y cada mujer es diferente, hay que hacer siempre un estudio individualizado para ajustarlo a las necesidades e ir adaptándolo en función de la respuesta. Por ello es fundamental acudir a un especialista en menopausia que pueda hacer el seguimiento.
  8. Una dieta saludable y rica en calcio mantiene a raya el colesterol, evita ganar peso y fortalece tus huesos. Definitivamente, los fitoestrógenos de la soja no son la panacea ni pueden compensar el descenso hormonal, pero una dieta sana y equilibrada sí que hará que te sientas mejor física y anímicamente. Importante: ¡asegúrate un buen aporte de calcio! Se aconseja ingerir de 1000 a 1500 mg a diario. Un vaso de leche o un yogur aportan unos 240 mg, pero también puedes comer queso fresco, yogures enriquecidos y otros alimentos ricos en calcio, como las almendras, los garbanzos y las sardinas.
  9. El sexo no se acaba, pero ¡los tampones, las compresas y la regla sí! Es posible que “pienses menos en sexo” y no estés tan predispuesta, porque el descenso de estrógenos también influye en el deseo, pero si le dedicas tiempo, puede ser aún mejor, ya que no debes preocuparte por el riesgo de embarazo. Si en el momento de la penetración tienes molestias debido a la sequedad vaginal o tienes problemas de lubricación, consulta a tu ginecólogo/a. Hay muchos productos específicos para hidratar la zona íntima y tratamientos para combatir estos problemas y sentirte mucho mejor. En nuestro centro contamos con una Unidad de Ginecología regenerativa y funcional específica para tratar este tipo de problemas.
  10. Es una etapa muy buena para dedicarse más tiempo. Hay que aprovecharla para revitalizar la vida de pareja –si se tiene- o social y las relaciones con los amigos, así como tener una actitud más centrada en una misma y en el presente. Con suerte, los hijos ya empiezan a hacer su propia vida o son totalmente independientes, por lo que se dispone de más tiempo libre y se puede aprovechar para hacer cosas que queríamos hacer, pero no podíamos. Es posible que tengas que cuidar de tus padres, si son mayores, pero también se tiene otra actitud y se relativizan más los problemas. Todo ello aporta un mayor bienestar personal.

Esperamos que estos consejos te ayuden a vivir la menopausia en positivo y, recuerda, si tienes síntomas que afectan a tu calidad de vida, no dudes en consultar con tu ginecólogo/a.