El llamado “dolor” de regla es algo que todas –o casi todas– conocemos. La mayoría nos resignamos y tiramos de analgésicos, porque si te quejas más de la cuenta te tratan de exagerada (o de quejica, que es peor). Pero, en realidad, la dismenorrea, que es el nombre que recibe este problema en términos médicos, es la principal causa de absentismo escolar y laboral en chicas jóvenes, y no es algo que se tenga que aguantar ni pasar por alto. Además, puede ser un síntoma indicativo de alguna irregularidad. Así que, si tienes dolor, debes informar a tu ginecólogo/a, tanto si eres joven como si no. En este post, las doctoras Núria Parera y Marta Adserá, ginecólogas de nuestro centro, responden a algunas dudas frecuentes sobre este tema.

¿Es normal que la regla “duela”? Pues no. Que sea un problema frecuente no quiere decir que se asuma como normal. Además, no hay que resignarse. Si duele, hay que consultar el problema y aplicar un tratamiento.

Lo que duele son ¿los ovarios? No. En general, se trata de un problema de tipo funcional y se debe a los cambios hormonales que desencadena el ciclo menstrual y a la producción en exceso de prostaglandina (una de las hormonas involucradas en este proceso). Cuando se tiene la regla, el útero produce una serie de contracciones, que son las que provocan el dolor. El tipo de dolor es espasmódico y puede extenderse a la zona inguinal, lumbar o la parte anterior de los muslos. Por ello a veces “nos duele” la zona de las ingles, la espalda o las piernas. También puede provocar dolor de cabeza.

A algunas mujeres les duele más que a otras. Es verdad. Hay diferentes tipos de dismenorrea: se considera leve cuando no interfiere en nuestra actividad diaria; moderada cuando puede impedir hacer algunas actividades como ejercicio físico o trabajos que requieran concentración, y severa cuando impide la actividad diaria y se acompaña de otros síntomas como vómitos, cefalea, mareo, fatiga, trastornos intestinales, etc.

¿Es verdad que es bastante habitual en la adolescencia? Sí. Según los estudios, se calcula que la dismenorrea afecta a entre un 43-93% de las adolescentes, pero solo en un 10% de los casos provoca incapacitación.

¿Es malo automedicarse de forma sistemática? Sí, siempre. Pero en general, si eres joven, estás sana y no tienes problemas añadidos ni ninguna contraindicación específica, puedes tomar analgésicos durante unos días cuando tengas dolor para paliar las molestias. En todo caso, siempre bajo supervisión de tu médico (que esté al tanto, haya valorado tus síntomas y haya descartado otra posible causa orgánica del dolor).

¿Es mejor tomar medicación específica o vale cualquier analgésico? En general es indiferente. Cualquier fármaco del grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) que tienen acción analgésica, antiinflamatoria y antipirética (actúan contra la fiebre) puede ser de utilidad, ya que inhiben las contracciones uterinas que causan el dolor. Pero recuerda que están contraindicados en caso de úlcera, enfermedades hepáticas o renales y enfermedades alérgicas como el asma. Además, el ácido acetil-salicílico puede aumentar el flujo menstrual, por lo que su indicación es limitada. En caso de dismenorrea leve se puede utilizar paracetamol.

El uso de anticonceptivos hormonales elimina el dolor. Disminuye el dolor, efectivamente, ya que los anticonceptivos inhiben la ovulación. Pero no siempre lo elimina por completo. Su uso debe hacerse siempre bajo prescripción médica y debe ser el ginecólogo/a quien considere si están indicados o no. En general se aconsejan cuando la paciente también desea un método de anticoncepción. Se puede utilizar la píldora (de solo gestágeno o combinada), el anillo vaginal, el parche transdérmico, el dispositivo intrauterino (DIU) de progesterona o implantes de progesterona.

Si no remite a los dos días, ¿hay que consultar al médico? No es tanto una cuestión de los días que dure el dolor, sino de si es leve o más fuerte, y de cómo afecta a nuestra actividad diaria. Por ello es aconsejable que siempre informes a tu ginecólogo/a, que es quien conoce tu historial clínico y puede hacer una exploración y valoración de los síntomas, así como detectar o descartar si hay alguna causa que pueda provocar el dolor de la regla.

¿Un dolor fuerte puede enmascarar otra patología? Sí. Una de las causas del dolor asociado a la menstruación es la endometriosis, que se debe al crecimiento de tejido endometrial en áreas en las que no debería estar presente y requiere tratamiento y control médico, además puede comprometer la fertilidad. Otras posibles causas pueden ser: la existencia de miomas, pólipos, quistes de ovario, adherencias, el uso de un DIU no hormonal o un trastorno denominado enfermedad inflamatoria pélvica. Por ello siempre es conveniente realizar revisiones de control y consultar este problema.

Tras un embarazo, ¿las cosas pueden cambiar? Se ha observado que muchas mujeres con dismenorrea severa, después del embarazo y parto ya no tienen este problema o esta disminuye, debido a los cambios anatómicos y funcionales que se producen.

Esperamos que la información te resulte útil y, recuerda, si tienes algún problema o dolor con la regla, no lo dejes pasar, consulta con tu ginecólogo/a para poner remedio.

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