Hay una edad temida por la mayoría de padres y madres: la adolescencia de sus hijos. Una etapa en la que muchos adolescentes empezarán a compartir su sexualidad con otras personas. Y pensar en ello crea miedo por muchos motivos: asimilar que los hijos se hacen mayores, dudar de si tomarán decisiones adecuadas y responsables, además, todo aquello vinculado al sexo sigue siendo muy tabú.
Las escenas de sexo en las películas suelen ser tan impulsivas y excitantes que una se pregunta qué está fallando en su vida personal si no le ocurre lo mismo con su pareja. Pero los temas de sexualidad siguen siendo muy íntimos y muy privados. Así que raramente explicamos los detalles de esa parte. Y aún menos los problemas.