El vaginismo es una disfunción sexual más frecuente de lo que se cree. Pero es un tema silenciado, del que se habla poco.
Consiste en una contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico que rodean la entrada de la vagina. Esta tensión hace que se creen contracturas y que la penetración vaginal resulte difícil, dolorosa o prácticamente imposible, ya sea durante las relaciones sexuales, en una exploración ginecológica o al intentar introducir un tampón.
Según diversos estudios, que recogen datos clínicos, afecta a entre un 5-7% de la población femenina mundial, aunque se cree que el porcentaje es probablemente más alto, ya que de entrada no se considera un problema médico y pocas mujeres reciben un diagnóstico o deciden acudir al ginecólogo o a un especialista en sexualidad para consultarlo. Hay pocos trabajos que hayan estudiado este problema de forma específica y los datos varían en función del contexto cultural, el enfoque y la metodología.
La causa es multifactorial, pero el miedo a explicarlo o a ser juzgada y el hecho de que, en general y, durante muchos años, se haya considerado que la penetración puede doler y, por tanto, se haya normalizado o minimizado este problema, retrasa la búsqueda de ayuda.
La buena noticia es que se puede tratar y, en la mayoría de los casos, solucionar. Un amplio estudio reciente publicado este año 2026 en la revista The Journal of Sexual Medicine indica que más del 85% de los casos se resuelven con éxito.
¿Por qué aparece el vaginismo? Causas psicológicas y físicas
La evidencia científica coincide en que el vaginismo está relacionado con factores emocionales, cognitivos y de relaciones, además de los físicos. Po ello es fundamental que se aborde desde un punto de vista profesional y multidisciplinar, que incluya apoyo psicológico.
Factores psicológicos
Diversos estudios y revisiones clínicas señalan que la mayoría de los casos tienen un origen psicológico. Entre los factores más habituales se encuentran:
- Ansiedad anticipatoria al dolor o miedo a la penetración.
- Experiencias sexuales previas. En algunos casos no son traumáticas ni forzadas, solo dolorosas. Aunque también puede ser consecuencia de abusos o agresión sexual.
- Educación sexual restrictiva, tabúes o culpa asociada al sexo.
- Baja autoestima o inseguridad corporal.
- Experiencias ginecológicas negativas (exploraciones dolorosas, partos traumáticos).
Todos estos factores pueden generar un círculo vicioso: el miedo al dolor provoca tensión muscular, la tensión más dolor y más miedo, reforzando el problema.
Factores físicos
Estos factores pueden coexistir con los psicológicos:
- Himen rígido o poco flexible.
- Endometriosis o dolor pélvico crónico.
- Infecciones vaginales recurrentes.
- Sequedad vaginal asociada a la menopausia.
- Secuelas de cirugías ginecológicas o partos.
Tipos
El vaginismo puede aparecer en cualquier etapa de la vida sexual. Hay de dos tipos:
- Vaginismo primario: cuando nunca se ha podido mantener penetración vaginal. Suele detectarse en la adolescencia o juventud.
- Vaginismo secundario: aparece después de haber tenido relaciones con penetración sin problemas, a menudo tras un evento doloroso, traumático o un cambio vital.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico lo realiza un profesional de la salud (ginecología, sexología o fisioterapia de suelo pélvico) mediante:
- Historia clínica detallada.
- Exploración física suave y respetuosa.
- Evaluación emocional y sexual.
¿Qué tratamientos hay?
Todos los estudios y las guías clínicas coinciden en que combinar apoyo psicológico+ terapia sexual + fisioterapia + atención ginecológica es el abordaje más eficaz.
1. Terapia sexual y psicológica
Ayuda a identificar miedos, creencias o experiencias traumáticas.
Su objetivo es:
- Reducir la ansiedad y el miedo anticipatorio al dolor,
- Modificar creencias negativas sobre la sexualidad y la penetración,
- Mejorar la conciencia corporal y el control voluntario del suelo pélvico.
- Favorecer la autoestima y mejorar la comunicación con la pareja.
2. Fisioterapia del suelo pélvico
La figura de la fisioterapeuta de suelo pélvico es también muy importante. En el tratamiento del vaginismo, incluye:
- Técnicas de relajación muscular.
- Ejercicios de conciencia corporal.
- Trabajo manual para disminuir la tensión.
- Uso progresivo de vibradores o dilatadores vaginales guiados por profesionales.
3. Abordaje ginecológico
Permite descartar causas físicas y tratar condiciones asociadas como:
- Infecciones.
- Sequedad vaginal.
- Dolor pélvico.
En algunos casos, se pueden combinar tratamientos hormonales locales y recomendaciones específicas, según la causa.
¿Se cura el vaginismo?
Sí. La mayoría de las mujeres que reciben tratamiento adecuado logran:
- Recuperar una vida sexual satisfactoria.
- Disminuir o eliminar por completo el dolor.
- Mejorar su relación consigo mismas y con su pareja.
Según explica la psicóloga Sandra García Lumbreras de la Unidad de Psicología de Dexeus Mujer, es muy importante evitar el sentimiento de culpa, identificar y reestructurar los pensamientos disfuncionales y favorecer la exposición de forma gradual a estímulos temidos, evitando el dolor.
La terapia de exposición gradual respetando el ritmo de la paciente se inicia cuando las especialistas en ginecología y fisioterapia han dado el ok (porque han disminuido las contracturas, mejorado la hidratación y descartado alguna lesión). También puede ayudar abordar información sobre la anatomía y la respuesta sexual de las mujeres.
Es importante evitar un enfoque centrado solo en el acto del coito, y poner en marcha mecanismos de reaprendizaje del placer sin exigencias de penetración. Se pueden utilizar múltiples recursos: masajes, recomendaciones literarias y filmografía que provoquen excitación y deseo.
¿Cuánto dura el tratamiento?
El tratamiento suele ser largo y presentar oscilaciones, es decir: requiere un trabajo constante ya veces pueden producirse altibajos. No hay que dar falsas expectativas, pero sí puede mejorar. El tiempo de recuperación varía, pero los estudios muestran tasas de éxito muy altas cuando el tratamiento es integral, multidisciplinar y personalizado.
El apoyo psicológico debe realizarse en paralelo. En Dexeus Mujer contamos con un equipo de especialistas, por lo que puedes pedir cita en diferentes centros. Pregunta por la Unidad de Psicología.
En resumen:
El vaginismo es una condición real, frecuente y tratable. Hablar de él con naturalidad es clave para romper tabúes y que las mujeres decidan buscar ayuda.
Además, si se trata desde un punto de vista multidisciplinar y respetuoso, la recuperación es posible y la calidad de vida mejora significativamente.
Te interesa:
Tratamiento experto multidiciplinar
En Dexeus Mujer contamos con un amplio equipo multidisciplinar especializado en tratar el vaginismo que trabaja en coordinación. Lo integran psicólogas de la Unidad de Psicología, fisioterapeutas de la Unidad de Fisioterapia del suelo pélvico y ginecólogas especializadas en salud ginecológica y sexualidad. Además, disponemos de un centro especializado: Dexeus Midlife, que ofrece tratamientos específicos de ginecología regenerativa y funcional en caso de atrofia vaginal y disfunciones sexuales.
PREGUNTAS FRECUENTES (FQA)
¿Por qué aparece el vaginismo?
Suele deberse a una mezcla de factores: miedo al dolor, experiencias traumáticas, ansiedad, educación sexual restrictiva o dolor pélvico previo. A veces también influyen causas físicas como infecciones o sequedad vaginal.
¿Puede ser consecuencia de falta de deseo sexual?
No se debe a falta de deseo o de actividad sexual, pero el dolor que provoca durante las relaciones sexuales puede afectar al deseo y a la frecuencia sexual.
¿Es frecuente?
Sí, pero es un problema que sigue infradiagnosticado y poco visibilizado. Las estimaciones varían según el estudio, pero las revisiones científicas sitúan su prevalencia entre el 5% y el 7% en población femenina en general (The Journal of Sexual Medicine).
Estas diferencias reflejan un problema de base: el fuerte tabú en torno al dolor sexual, la falta de educación sexual y la tendencia a normalizar el malestar, factores que contribuyen a que muchas mujeres no busquen ayuda o no reciban un diagnóstico adecuado.
¿Cómo se puede diagnosticar?
Con una valoración profesional respetuosa: es necesario conocer la historia clínica, una exploración suave (si la persona lo permite) y una evaluación emocional. No debe doler ni generar presión.
¿El vaginismo tiene tratamiento?
Sí, y con muy buenos resultados. El abordaje más eficaz combina:
- Terapia sexual y psicológica
- Fisioterapia del suelo pélvico
- Tratamiento con neuromoduladores, como la toxina botulínica. La valoración e indicación de aplicar este tratamiento se realiza en el centro Dexeus Midlife.
¿Se puede volver a tener relaciones sexuales sin dolor?
En la mayoría de los casos, sí. Con tratamiento adecuado, la recuperación es muy alta y la calidad de vida mejora notablemente.
Esperamos que este post te haya resultado útil. Si quieres ampliar la información puedes pedir cita en nuestra Unidad de Psicología y/o a tu ginecóloga/o de confianza.
Para tratarla, recuerda que el mejor abordaje es el que incluye un equipo experto multidisciplinar, como el que ofrecemos en Dexeus Mujer.

