Tras la «transfer» o en las primeras semanas del embarazo es posible sangrar un poco, pero eso no significa que no te hayas quedado embarazada o que vayas a perder a tu bebé. De hecho, manchar un poco o tener pequeñas pérdidas de sangre al inicio del embarazo es bastante frecuente. Ocurre en 3 de cada 10 casos.

La razón es que las paredes del útero contienen una gran cantidad de vasos sanguíneos. Su objetivo es aportar nutrientes para facilitar el desarrollo del embrión dentro del útero. Pero puede pasar que, justo en el momento en el que el embrión se implanta en el útero, se rompan algunas de las venitas o capilares de la superficie del endometrio –la capa interna que recubre el útero– y eso es lo que provoca el manchado. Técnicamente los especialistas lo denominan: «sangrado de implantación«.

Pero este sangrado puede confundirse con la regla, ya que suele presentarse entre 6 y 14 días tras la fecundación, justo el momento en el que tendría que venir la menstruación, o un poco antes. Por eso es normal dudar. En este post, nuestra Dra. Mª del Mar Vidal Seguí, ginecóloga especializada en reproducción, explica cómo distinguir una cosa de otra, qué debes hacer si te ocurre y en qué casos el sangrado puede ser un motivo de preocupación.

Cómo distinguir una cosa de otra:

  1. Es más escaso. El sangrado de implantación es más escaso. La cantidad de sangre que se pierde es menor.
  2. No hay coágulos. La textura es más ligera y no contiene coágulos.
  3. Color más tenue. Su aspecto es diferente al de una menstruación normal. Puede tener un color más oscuro, similar al que aparece al final de la regla, o más rosado. Aunque también puede ser rojo, pero lo normal es que el tono sea más apagado que el del sangrado de regla.
  4. Dura menos. El sangrado de implantación puede durar solo unas pocas horas o ser intermitente, pero lo habitual es que no se alargue más de tres días.
  5. No es doloroso. Como ocurre con la regla, puedes notar un cierto malestar en la zona del bajo vientre, pero no es un dolor fuerte. Si sientes un fuerte dolor abdominal debes consultar enseguida a tu ginecóloga/o.  

¿Cuándo puede ser preocupante?

En el caso de una hemorragia vaginal, o amenaza de aborto, el sangrado suele ser mucho más abundante y de un color rojo intenso. Además, las hemorragias vaginales pueden tener coágulos y su intensidad no disminuye con el paso de las horas, e incluso puede ir en aumento. El dolor también es más intenso.


¿Qué debes hacer?

Ante todo: ¡no te alarmes! Si el sangrado es escaso, la textura es ligera, no se acompaña de coágulos y no te duele no es necesario que vayas corriendo a urgencias.

Pero siempre, siempre: informa y pide visita con tu ginecólogo/a para que pueda valorarlo y hacer un diagnóstico.

Si el sangrado aparece entre reglas y no hay ninguna posibilidad de que estés embarazada: el sangrado fuera de la menstruación puede ser provocado por diversas causas (uso de anticonceptivos hormonales, infecciones, pólipos u otros problemas de salud que pueden afectar al sistema reproductivo). Tu ginecólogo/a te indicará qué pasos hay que seguir.

Si estás realizando algún tratamiento de reproducción: inducción a la ovulación, inseminación, Fecundación in vitro (FIV)… Ponte en contacto con el centro e informa a tu médico.