¡Felicidades, mamás!
El Día de la Madre no es para que nos regalen flores, desayunos en la cama y dibujos hechos a mano con purpurina (aunque todas esas cosas también nos gustan). Va de reconocer todo ese trabajazo -visible e invisible- que implica ser madre: aprender sobre la marcha, improvisar más que en un talent show y sostener un vínculo con los hijos que te cambia la vida (y a veces, el sueño). Porque la maternidad no viene con manual, pero sí con una entrega enorme que merece ser celebrada más allá de cualquier campaña comercial. También es una ocasión para...
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