En general, si utilizas un método anticonceptivo que te va bien, no tienes por qué cambiarlo, porque la mayoría son tratamientos basados en la administración de hormonas que requieren un tiempo para que nuestro cuerpo se pueda adaptar y podamos valorar si nos resulta cómodo y efectivo. Pero hay situaciones en las que es necesario, bien porque provoca efectos secundarios no deseados –sangrado o dolor de cabeza, por ejemplo, que son algunos de los más frecuentes–, no acaba de ajustarse a nuestras necesidades o no nos resulta cómodo.

También puede ocurrir que tengamos que desplazarnos a un país en el que no comercializa la misma marca, o que cambien nuestras circunstancias personales y queramos probar otro método que se adecue a la nueva situación.

Sea cuál sea el motivo, la pregunta clave es: ¿cómo hay que hacer la transición? y ¿puede provocar algún desajuste?  La respuesta es sí -aunque no tiene por qué ocurrir-, y el motivo es que las dosis hormonales no son siempre exactamente las mismas, ni tampoco la vía de administración, la composición o el tipo de hormonas que contienen. Por ello, siempre debes informar a tu ginecólogo/a del motivo del cambio, para que te aconseje qué alternativa puede ser la mejor para ti.

En este post, la Dra. María Súarez, ginecóloga especializada en anticoncepción de nuestro centro, ofrece información útil sobre este tema, aunque recuerda: cada caso debe abordarse de forma individual y el cambio siempre hay que hacerlo bajo control y seguimiento médico.

Qué es importante saber:

  • Ante todo, hay que evitar quedar expuesta a intervalos de desprotección. Si quieres cambiar es muy importante saber cuánto tiempo necesita el nuevo método anticonceptivo para ser efectivo y cuánto tiempo tarda el método anterior en dejar de actuar.
  • Es posible que tengas que superponerlos. Recuerda que, en algunos casos, puede ser necesario iniciar el nuevo tratamiento antes de finalizar el otro.
  • Protección adicional. Es posible que en algunos casos  tengas que utilizar un método de barrera adicional para protegerte durante unos días, hasta que el nuevo método comience a hacer efecto.
  • Si el problema es que no te van bien los estrógenos, lo que debes hacer es consultar a un ginecólogo para que te asesore.
  • A la hora de hacer el cambio, debes tener en cuenta que los anticonceptivos hormonales combinados pueden estar comercializados con comprimidos placebos o sin ellos. Los de placebo no contienen hormonas y se incluyen para que el tratamiento te resulte más fácil de seguir y no te olvides de la fecha en la que tienes que iniciar el siguiente blíster.

Algunas indicaciones útiles:

  • Cambio de una píldora anticonceptiva combinada a otra combinada. En general, se aconseja iniciar el nuevo tratamiento al día siguiente de haber tomado la última pastilla activa (con hormonas) del método anterior, sin dejar la semana de descanso, así mantendríamos el efecto anticonceptivo en todo momento, solo que ese mes no tendríamos el sangrado por privación o carencia. En caso de no hacerlo seguido, se podría iniciar en los siguientes 7 días tras haber tomado el último comprimido activo, pero nunca más tarde del 7º día, ya que entonces estarías en riesgo de embarazo.
  • Cambio de la píldora anticonceptiva al anillo vaginal: Las hormonas del anillo vaginal se absorben de forma local y más rápida que las pastillas anticonceptivas. Se recomienda comenzar a utilizarlo tras tomar el último comprimido activo (con hormonas) del tratamiento oral. En caso de no hacerlo seguido, se podría iniciar en los siguientes 7 días al último comprimido activo, pero nunca más tarde del 7º día, ya que entonces estarías en riesgo de embarazo.
  • De anillo vaginal a anillo de otra marca comercial: Puedes colocártelo inmediatamente nada más quitártelo, o como muy tarde tras la semana de descanso. Como siempre que se produce un cambio hormonal, es necesario un periodo de adaptación del cuerpo al nuevo tratamiento. La composición puede ser diferente, así que puedes tener sangrados fuera de la semana de descanso y otros trastornos de origen hormonal: dolor de cabeza, cambios de humor, más sangrado, etc.
  • Cambio del parche anticonceptivo o del anillo vaginal a la píldora. Tras retirar el parche, puedes empezar a tomar la píldora de forma inmediata el mismo día, o bien como muy tarde y para no perder eficacia anticonceptiva el día en el que te tocaría ponerte de nuevo el parche, y lo mismo en el caso del anillo.
  • Cambio de la píldora al DIU hormonal o de cobre. Los DIU se pueden poner en cualquier momento del ciclo, pero se aconseja colocarlo coincidiendo con la regla, porque así su colocación duele menos y nos aseguramos de que no hay embarazo. En este caso, también se aconseja utilizar un método de barrera–como el preservativo– durante un mes para no perder eficacia anticonceptiva y dar tiempo al cuerpo a adaptarse al DIU. Si se trata de un DIU de cobre, puedes seguir con las pastillas durante ese mes de adaptación. Pero si es un DIU hormonal es conveniente dejar las pastillas para que el cuerpo se vaya adaptando al nuevo método.
  • Cambiando del DIU de cobre al DIU hormonal o viceversa: se puede colocar de forma inmediata tras retirar el DIU anterior. Generalmente, el cambio de DIU de cobre a DIU hormonal es para disminuir el número de días de sangrado y evitar algunos efectos secundarios no deseados como sangrado excesivo o dolor. Si es de DIU hormonal a DIU de cobre, el objetivo suele ser evitar la administración de hormonas porque no toleramos bien sus efectos secundarios como pueden ser hinchazón, cefaleas o cambios de humor.

En general, recuerda que es necesario esperar un periodo de tres meses para valorar si el nuevo método te va bien, y ante cualquier duda o irregularidad, consulta siempre a tu ginecólogo/a.