Cómo sobrellevar, juntas, la situación sin perder la paciencia y el buen humor

Si tienes entre 45 y 50 años y una hija de entre 12 y 16, ¡BINGO! Te ha tocado vivir una de las experiencias más intensas que ofrece la biología humana.

El motivo salta a la vista: durante los años que siguen a la primera regla y los que preceden a la que será la última, el cuerpo femenino experimenta un conjunto de cambios hormonales que tienen un impacto importante, tanto a nivel fisiológico como emocional.

Ese “caos hormonal” que afrontan coincide en el tiempo, aunque se debe a causas muy distintas:

  • En el caso de la hija adolescente o preadolescente: la razón es la inmadurez del eje hormonal, que provoca que adopten una actitud hiperreactiva y de rebeldía, para reafirmar su libertad, identidad e independencia.
  • En el caso de la madre en perimenopausia: por la inestabilidad de ese mismo eje, un hecho que aumenta la labilidad emocional, provocando cambios de humor y estrés.

Además, el descenso de estrógenos que caracteriza a esta etapa conlleva otros síntomas que pueden aumentar el estrés: las alteraciones del sueño, la sensación de fatiga o cansancio, la apatía, la menor capacidad de concentración y los lapsus de memoria, que tienen un impacto en la vida personal, la autoestima, el rendimiento laboral y las relaciones sociales.

Un proceso natural

El retraso de la maternidad ha favorecido que la confluencia de estos dos procesos de cambios hormonales en la madre y la hija sea cada vez más frecuente.

La buena noticia es que hay una explicación natural y fisiológica para todos estos cambios. Por ello, si interfieren en la vida cotidiana, es importante consultar al ginecólogo, con el fin de pedir ayuda, ya que muchos de los síntomas asociados a la menopausia se pueden tratar y mitigar (ver recuadro al final del post).

Por otro lado, es importante aprovechar la situación para empezar a hablar con tu hija -si es tu caso-  de los temas ginecológicos con naturalidad, y que sea consciente de que, si necesita consultar algún tema que le interese y que esté relacionado con la menstruación, la sexualidad, el uso de anticonceptivos, la higiene femenina íntima y la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS) puede pedir una visita con una ginecóloga.

En función de la edad que tenga y sus intereses o necesidades hay que adaptar el discurso a su madurez. Pero podemos informarle que es útil contar con una doctora de confianza que le ayude a resolver dudas y que puede realizar una visita informativa, solo de asesoramiento. “Es un acto que demuestra responsabilidad y fundamental para empezar a cuidar de su salud sexual y reproductiva. A partir de los 16 años, además, puede ir sola. Lo mejor, no obstante, para asegurar que tenga una buena experiencia y que le resulte útil es acudir a un centro que cuente con una Unidad especializada en atender a niñas, adolescentes y jóvenes, como la que tenemos en Dexeus Mujer”, explica la Dra. Micaela Bagnati, de la Unidad de Ginecología de la Infancia y la Adolescencia de Dexeus Mujer,

Hablar abiertamente de estos temas también ayuda a crear un vínculo de confianza entre ambas para que, ante cualquier problema que pueda surgir en un futuro, sepa que puede contar contigo y con una especialista a quien acudir.

En este post, la Dra. Bagnati ofrece un conjunto de consejos útiles para las madres sepan cómo afrontar etapa con paciencia y buen humor.

Aquí tienes algunos tips que pueden ayudar:

  • Ni tú te has vuelto irritable “porque sí” ni ella es insolente para molestarte
    Tus estrógenos bajan, los suyos suben. Tú tienes sofocos, ella tiene explosiones.
    Un truco: cuando notes que la conversación empieza a escalar o descontrolarse, piensa:
    “Esto no es personal, son las hormonas que nos ponen a las dos al límite”.
    Respira, escucha, relativiza, intenta empatizar y estar abierta a buscar soluciones.
  • Pactad espacios de calma (aunque sean 10 minutos)
    Ni tú puedes gestionar discusiones a 200 pulsaciones, ni ella puede razonar cuando está en modo “tormenta eléctrica”.
    Estableced un código “de bandera blanca” que puede ser:
    “Pausa técnica: vamos a darnos unos minutos y luego, juntas, buscamos formas de llegar a un acuerdo”; “Ahora no es buen momento, lo hablamos después cuando estemos más tranquilas”
  • Sinceridad: comparte lo que te pasa
    A tu hija le ayuda saber que tú también estás viviendo cambios.
    Pero no hace falta soltarle un monólogo sobre los estrógenos.
    Algo así funciona mejor:
    “Estoy más sensible estos días, pero no es por ti. Si me notas rara, o quieres hablar de cualquier cosa que te preocupe, dímelo y buscamos un momento”.
    Eso abre puertas, no las cierra.
  • Humor: crea complicidad y da la vuelta a la situación
    La adolescencia y la perimenopausia tienen algo en común: si no te ríes, lloras.
    Haz bromas sobre tus lapsus de memoria, sus cambios de humor y lo surrealista de la situación. El humor desactiva tensiones y os recuerda que estáis juntas en esto.
  • Intenta estar disponible
    Tu hija no necesita una madre zen. Necesita una persona que la escuche, que reconozca cuando se equivoca y que sabe pedir perdón, si es necesario.
    Y tú tampoco necesitas una hija “ideal”: solo una que sepa que puede contar contigo, que sea sincera y que también acepte que puede equivocarse.
  • Buscad momentos de conexión que no dependan del estado hormonal
    Una serie que os guste a las dos, preparar algo juntas, un desayuno tranquilo el fin de semana… Pequeños rituales que no exigen energía emocional, pero que refuerzan el vínculo.
  • Cuida tu salud mental y física
    No es egoísmo, es necesario. Para poder ayudar a las otras personas, primero debes cuidarte a ti misma. Por eso es fundamental dormir, mantenerte activa físicamente, comer bien, pedir ayuda si la necesitas. No es un lujo.
    Es lo que te permite tener paciencia cuando ella da un portazo a la puerta por tercera vez en una hora.
  • Recuerda: esta etapa pasa. Y suele unir más de lo que separa
    La adolescencia no dura para siempre.
    La perimenopausia tampoco.
    Pero la relación madre-hija sí.
    Y cuando ambas salgáis de esta etapa, os sorprenderá lo mucho que habéis crecido juntas.

Atención integral en la perimenopausia, la menopausia y la postmenopausia

Dexeus Mujer ha puesto en marcha recientemente un programa pionero para abordar de manera precoz y proactiva los primeros síntomas de la menopausia. Se trata de un cuestionario muy sencillo que se realiza a partir de los 45 años a todas las mujeres que realizan su revisión ginecológica de control anual. El objetivo es ofrecer información, consejos y atención especializada, si se necesita, para evitar que estos síntomas se agraven o tengan un impacto negativo en el día a día, así como promover en la mujer una actitud proactiva en el cuidado de su salud, y prevenir la medicalización innecesaria.

La iniciativa supone un cambio de modelo en la asistencia que actualmente se ofrece, de forma general, a las mujeres de entre 45-50 años, que resulta muy útil para mejorar la información e introducir cambios positivos en el estilo de vida, ya que muchas de las pacientes que comienzan a padecer síntomas relacionados con el descenso hormonal a edades tempranas no son conscientes de que estos pueden ser el inicio de la transición hacia la menopausia. En esta línea también se ofrece un servicio gratuito de coaching especializado que lleva a cabo una enfermera experta en menopausia para determinar en qué momento se encuentra la paciente en relación a la menopausia, valorar la sintomatología, tanto si es antes, durante o después de la menopausia y asesorara sobre qué especialista es el más indicado para tratar los problemas asociados.

Por otro lado, hace un año que Dexeus Mujer inauguró en Barcelona un nuevo centro dedicado de forma específica a ofrecer atención integral a la menopausia. Se denomina Midlife y cuenta con un equipo médico y experto de profesionales (ginecólogos, fisioterapeutas, expertos en sexualidad, psicólogos, especialistas en trastornos del sueño, problemas de memoria y deterioro cognitivo, entre otros) para poder abordar y ofrecer soluciones a los síntomas que conlleva la perimenopausa y la menopausia y mejorar el bienestar y la calidad de vida de las mujeres.