Hoy se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, y aunque se ha perdido el miedo a esta enfermedad porque puede tratarse, en los últimos años han aumentado las infecciones de transmisión sexual (ITS). Este hecho demuestra que se siguen manteniendo relaciones sin protección y que se subestiman los riesgos. Por ello, los especialistas recomiendan no bajar la guardia.

Si tomas anticonceptivos y habitualmente usas el preservativo en tus relaciones (lo que los especialistas denominan doble método), estás protegida de las ITS y de un embarazo no deseado. Pero si no utilizas un método de barrera (preservativo), o no lo haces correctamente, puedes contagiarte de algunas infecciones de transmisión sexual. En este post, nuestras ginecólogas Stefanie Redón y Olga Salas, responsables de la Unidad de Sexualidad y de la Unidad de Patología del Tracto Genital inferior, respectivamente, apuntan cinco errores frecuentes que debes evitar, tanto para minimizar el riesgo de contraer una ITS como para prevenir un embarazo no deseado.

Creer que el preservativo es infalible. Es un método que, además de evitar un embarazo no deseado, actúa de barrera frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS), pero puede enrollarse o desenrollarse, romperse o utilizarse mal. En teoría su eficacia es del 99%, pero en la práctica es menor, ya que no siempre se usa correctamente. Por ello, siempre hay que asegurarse de que lo hemos colocado bien -para todas las prácticas sexuales (sexo oral, vaginal o anal)-, que el tamaño es el adecuado y se ajusta, y que no está caducado.

No hacerse revisiones ginecológicas regulares. Son imprescindibles para cuidar tu salud sexual y reproductiva, así como para contar con el apoyo y asesoramiento de un profesional de confianza. Es cierto que para determinar si tienes algunas ITS hay que hacer pruebas específicas, pero las revisiones de control permiten detectar irregularidades que pueden ser un síntoma indicativo o motivo de sospecha. Si eres joven, se aconseja hacerla al menos una vez al año desde que empieces a mantener relaciones sexuales. Además, recuerda que muchas ITS no presentan síntomas.

Descuidos en la toma de anticonceptivos. Si tomas pastillas por vía oral y te olvidas de alguna toma, lo mejor en estos casos es mirar el prospecto, porque actualmente hay muchos tipos distintos de pastillas anticonceptivas combinadas. Las más habituales son de 21 comprimidos con 7 días de descanso o placebo, o de 28 con 4 de placebo. Si han pasado menos de 24 horas, tómatela cuanto antes y sigue tu toma habitual. Pero si han pasado más de 24 horas hay que tener en cuenta en qué semana del ciclo estás, y deberás utilizar un método de barrera, como el preservativo, al menos durante los siguientes siete días. De todos modos, en estos casos siempre debes consultar e informar a tu ginecóloga/o para asegurarte de hacerlo bien. Si te ocurre más de una vez o te cuesta mantener la disciplina diaria que requiere la toma por vía oral, busca otra alternativa.

Autocalcular los días de la ovulación y permitirse licencias. Aunque existen múltiples aplicaciones que permiten conocer con regularidad los días de cada mes en los que tiene lugar la ovulación, lo que se denomina “la ventana fértil”, es mejor que no te confíes. Es decir, resulta útil saberlo para planificar unas vacaciones, o calcular más o menos las semanas en las que es más probable lograr un embarazo, si lo estás buscando, pero no para saltarse el uso del preservativo u otras medidas de anticoncepción pensando que el resto de los días el riesgo de embarazo es cero. Los días exactos de la ovulación nunca se pueden saber con precisión, de ahí que cuando una mujer se queda embarazada se hace un cálculo aproximado de la fecha de la concepción para calcular la semana posible del parto, pero admitiendo siempre un margen de error. En resumen: la biología no es matemática, así que es mejor no arriesgarse.

Tomar anticoncepción de emergencia sin asesoramiento. Muchas chicas jóvenes piensan que es la mejor solución ante un descuido o imprevisto, pero hay que aclarar que este sistema debe ser siempre el último recurso, y no porque sea perjudicial para la salud, sino porque no actúa ni se puede utilizar como un método anticonceptivo de uso regular. Además, es conveniente que antes de tomarla informes a tu ginecólogo/a o pidas asesoramiento a un experto, ya que no todos actúan del mismo modo. Además, para que resulte efectiva debe tomarse cuanto antes, en un plazo de entre 24-48 horas. Otro dato importante: recuerda que este método tampoco te protege frente a las infecciones de transmisión sexual.

Si quieres ampliar la información sobre este tema o tienes alguna duda, puedes contactar con nuestro equipo médico o dejarnos un comentario.