Introducción


La incidencia real de abortos es mucho mayor que la observada clínicamente, ya que en ocasiones el hecho puede ser inadvertido por la mujer.

La presencia de pérdidas de sangre y/o dolor suprapúbico intermitente (como dolor fuerte de regla) acompañado o no de la expulsión de restos ovulares son síntomas que pueden hacer sospechar la posibilidad de un aborto.


El aborto se le define médicamente como la pérdida del embarazo, clínicamente reconocida, antes de las 22 semanas de gestación.

Por amenaza de aborto se entiende la presencia de pérdidas vaginales y/o contracciones uterinas más o menos dolorosas en una gestación antes de las 22 semanas. Para poder confirmar este hecho, se precisa realizar una exploración ginecológica en la que se constate que el cuello uterino esté cerrado.

Las recomendaciones a seguir cuando se sospecha de una amenaza de aborto son:

  • Reposo.
  • Abstención de relaciones sexuales.
  • Acudir al ginecólogo.

Causas


La tasa de aborto en la población general es de un 10-15% y aumenta conforme avanza la edad de la madre.

De acuerdo con las estadísticas disponibles, los defectos congénitos condicionan el 80% de los abortos precoces y el 30% de los tardíos.


Existen múltiples causas por las que se pude producir un aborto espontáneo, entre ellas se pueden citar:

  • Causas genéticas.
  • Causas infecciosas.
  • Causas hormonales.
  • Causas autoinmunes.
  • Causas aloinmunes.
  • Causas tóxicas.
  • Estrés.
  • Causas metabólicas.
  • Causas anatómicas (como por ejemplo miomas, malformaciones uterinas, o incompetencia cervical).
  • Mala adaptación circulatoria.

Al menos en el 4% de los embarazos se manifiesta una distribución cromosómica anormal. En la mayoría de los casos, la alteración es tan grave que conduce a la interrupción espontánea de la gestación, de modo que únicamente el 0,6% de los nacidos vivos presenta una anomalía cromosómica.

Los defectos congénitos son sólo un aspecto del fracaso de la reproducción. También en algunos casos de abortos de repetición existe una alteración cromosómica en los padres, o una tara heredada genéticamente.

Por esta razón, debe ser sometido a especial vigilancia todo embarazo que se produce después de una historia de abortos o pérdidas fetales habituales.

Los factores maternos que están asociados al aumento de riesgo de aborto son:

  • Edad avanzada.
  • Hábitos tóxicos: alcohol, tabaco, drogas, cafeína.
  • Factores anatómicos (como por ejemplo miomas, malformaciones uterinas, o incompetencia cervical).
  • Problemas hormonales.
  • Déficits alimentarios.
  • Estrés.

Estudio


El hecho de padecer un solo aborto, dado que su frecuencia es relativamente elevada, no justifica, de entrada, la realización de un estudio completo de las posibles causas.

No existe un protocolo de actuación único ante un caso de abortos de repetición, ya que el estudio ha de ser individualizado para cada caso.


Si bien el momento exacto para iniciar un estudio completo de infertilidad es controvertido, ya depende de las características de cada caso y de los factores de riesgo, en general puede ser conveniente planteárselo después de dos abortos espontáneos.

Ante una situación de abortos repetitivos, se inicia un estudio de infertilidad en el que se pretende descartar cada uno de los factores que pueden provocar un aborto a partir de un interrogatorio específico acerca de los abortos previos, los antecedentes personales y los antecedentes familiares.

En general y a partir de una completa exploración física y ginecológica, puede ser conveniente completar el estudio con la práctica de algunas pruebas, como por ejemplo:

  • Analítica general (hemograma, función renal y hepática, glucemia).
  • Analítica hormonal para estudio del funcionalismo ovárico y de tiroides.
  • Analítica específica de anticuerpos para descartar problemas autoinmunes.
  • Analítica para descartar infecciones (toxoplasmosis, rubéola, etc.).
  • Cariotipos de ambos cónyuges para descartar factores genéticos.
  • Histerosalpingografía.
  • Ecografía ginecológica (incluyendo Doppler) para estudio y valoración de la cavidad uterina.
  • Histeroscopia, biopsia de endometrio y cultivos para descartar una causa infecciosa.
  • Seminograma.

Preguntas frecuentes

¿Después de un aborto, cuál es el tiempo indicado para volver a intentar el embarazo?
Aunque depende de cada caso, en general el plazo aconsejado que debe trascurrir antes de intentar un nuevo embarazo tras un aborto espontáneo es de unos 3 meses. Durante este tiempo, el útero se “recupera”, vuelve a su tamaño normal y se renuevan sus paredes (crece el endometrio), de manera que queda preparado para aceptar una nueva gestación. También tras un legrado es recomendable, como medida preventiva, esperar dos o tres menstruaciones antes de un nuevo embarazo puesto que, si bien la fertilidad se recupera, una concepción inmediata supondría un factor de riesgo para la repetición del problema que causó el aborto.

¿Qué posibilidades hay de tener un hijo con un defecto congénito en una pareja con antecedentes de aborto?
Para una pareja que ha tenido abortos con confirmación de que eran anomalías cromosómicas, el riesgo de tener un hijo con un defecto congénito es moderado, es decir menos de 2,5%.