Un 64% de las mujeres presenta trastornos oculares asociados a la menopausia
25/06/2020

Un 64% de las mujeres presentan trastornos oculares asociados a la menopausia

La prevalencia de estos problemas aumenta con la edad, pero están infradiagnosticados, según revela un estudio de Dexeus Mujer que acaba de publicar la revista Menopause

Barcelona, 25 de junio de 2020. Un 64% de las mujeres que atraviesan la menopausia presentan diversos síntomas de la enfermedad de la superficie ocular, ocasionados por una humectación y lubricación insuficiente de la superficie del ojo, como el denominado síndrome del ojo seco o Dry Eye Disease (DED). La prevalencia de estas patologías es mayor en mujeres que en hombres, aumenta con la edad y también es más elevada en mujeres que tienen antes la menopausia, por lo que el descenso hormonal que caracteriza a esta etapa es un factor directamente relacionado con su aparición y progresión. Los datos se desprenden de un estudio realizado sobre una muestra de 1.947 mujeres que ha llevado a cabo un grupo de investigadores de Dexeus Mujer, liderado por el Dr. Pascual García Alfaro, ginecólogo y responsable de la Unidad de Menopausia de este centro, y que acaba de ser publicado en la revista Menopause: The Journal of American Menopause Society, con el título: Prevalence of ocular surface disease symptoms in peri-and postmenopausal women (DOI:10.1097/GME.0000000000001565).

El llamado síndrome del ojo seco es una patología de origen multifactorial, que puede provocar desde una irritación ocular leve a enrojecimiento, sensación de quemazón, incomodidad, fotofobia y visión borrosa, entre otros síntomas. Este problema afecta, o puede afectar, a muchas de las actividades que realizamos habitualmente en nuestra vida diaria, como, por ejemplo: conducir, leer o trabajar con un ordenador, por lo que tiene un impacto negativo tanto a nivel físico como psicológico, ya que influye en el bienestar personal.

Según los autores, aunque ya se sabía que el factor hormonal desempeña un papel importante en su desarrollo, se trata de una patología mucho más frecuente de lo que se cree, cuya prevalencia aumenta con la edad y que se convierte en una enfermedad crónica. Pero en nuestro país no hay muchos estudios impulsados por especialistas en Menopausia que hayan realizado investigaciones sobre este problema, que, aunque de entrada puede parecer poco relevante, tiene un impacto muy importante en la calidad de vida de las personas que lo sufren.

El objetivo del estudio realizado por Dexeus Mujer era determinar la prevalencia de estos trastornos que afectan a la superficie ocular en un grupo amplio de población femenina que se encontrara justo en esta etapa vital, así como observar las posibles diferencias en cuanto a su impacto en la etapa previa a la menopausia (perimenopausia, que comprende hasta los primeros 12 meses de falta de regla) y la postmenopausia (mujeres que no tienen la menstruación desde hace un año o más). El trabajo se realizó entre octubre de 2018 y enero de 2019 sobre una muestra de 1.947 pacientes de Dexeus Mujer de una edad media de 54,2± 6,8 años, que tuvieron la menopausia a los 49,45±4,02 años. Para llevarlo a cabo se envió una encuesta por email que incluía un cuestionario denominado Ocular Surface Disease Index (OSDI), que se utiliza para valorar la presencia de síntomas relacionados con el ojo seco y el impacto en la calidad de vida relacionado con la función visual.

Los resultados mostraron que un 64% de las pacientes que participaron en el estudio presentaba síntomas de la enfermedad de la superficie ocular relacionados con una lubricación y humectación insuficiente (1.247 de las 1.947). Sin embargo, solo un 25,7% de ellas habían sido diagnosticadas de padecer síndrome del ojo seco antes de hacer el test (OSDI). Lo que demuestra que estos problemas están infradiagnosticados. Además, la prevalencia era mayor en las mujeres postmenopáusicas (66,8%) frente a las que se encontraban en la etapa de la perimenopausia (59,4%), y en las de mayor edad (55 años o más) y/o que tuvieron la menopausia a una edad más temprana.

Aunque estos trastornos tienen un origen multifactorial, es evidente que los cambios hormonales que se producen durante la menopausia en la mujer juegan un papel relevante en su desarrollo, ya que las hormonas sexuales (estrógenos y andrógenos), disminuyen de forma progresiva a partir de esta etapa. Además, en los tejidos de la superficie ocular se produce una disminución de la síntesis hormonal intracelular a partir de precursores androgénicos que provocaría alteraciones en la producción de la lágrima., “por lo que estos trastornos suelen convertirse en un problema crónico y, como demuestra el estudio, su prevalencia aumenta con el paso de los años”, explica el Dr. Pascual García Alfaro.

Actualmente el tratamiento de los síntomas provocados por la sequedad de la superficie ocular se basa en el uso de fármacos de acción lubricante que imitan a la lágrima natural y que contienen compuestos que tratan de restaurar el equilibrio natural de los tejidos. “Con el tratamiento los síntomas pueden mejorar, pero no siempre se soluciona el problema, por lo que sin duda requiere un abordaje multidisciplinar. No obstante, sabemos que realizar un diagnóstico e iniciar el tratamiento de forma precoz puede mejorar mucho la calidad de vida, por lo que hay que estar atentos, sobre todo teniendo en cuenta su alta prevalencia en mujeres postmenopáusicas y el hecho de que aumente con los años”, puntualiza el Dr. Pascual García Alfaro.

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